Ciencia y Tecnología
Periodista
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A diferencia de ediciones anteriores, la experiencia de millones de aficionados estará estrechamente vinculada a plataformas digitales. Además de seguir los partidos en vivo, los usuarios utilizarán aplicaciones móviles, redes sociales, servicios en la nube, apuestas deportivas y herramientas basadas en IA, y generarán una enorme presión sobre centros de datos, redes de telecomunicaciones y proveedores de servicios digitales.
Según proyecciones de la FIFA, el Mundial 2026 podría alcanzar hasta 6,000 millones de espectadores comprometidos a través de distintas plataformas digitales. En América Latina, la magnitud del consumo ya quedó demostrada durante Qatar 2022, cuando cerca de 10 millones de peruanos siguieron al menos un partido y la final entre Argentina y Francia reunió a 4.3 millones de espectadores simultáneos, de acuerdo con cifras del Instituto Brasileño de Opinión Pública y Estadística (IBOPE).
Reto
César Linares, gerente de Soluciones de Gestión Térmica de Vertiv para Latinoamérica, dijo a El Peruano que el incremento del tráfico digital obligará a los centros de datos a operar bajo condiciones extremas de demanda. El procesamiento simultáneo de millones de conexiones incrementará el consumo energético, la necesidad de sistemas de refrigeración y la capacidad de respuesta de los servidores.
En su opinión, para mantener la continuidad de los servicios, los operadores deberán reforzar estrategias de escalabilidad, redundancia energética, monitoreo en tiempo real y automatización, además de incorporar infraestructura distribuida y procesamiento en el borde de la red para reducir la latencia.
El experto sostuvo que los ataques de denegación de servicio distribuido (DDoS) podrían afectar plataformas de streaming, medios digitales o servicios de apuestas, y provocar interrupciones que impacten a millones de usuarios en cuestión de minutos.
La IA tendrá un papel protagonista mediante la generación de contenido, análisis de datos, personalización de experiencias, traducción automática y atención al usuario. Sin embargo, estas aplicaciones requerirán una infraestructura tecnológica cada vez más robusta.