• MIÉRCOLES 17
  • de junio de 2026

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FOTOGRAFIA
Geoglifos en la quebrada Santo domingo

Advierten fuerte vulnerabilidad de geoglifos en el norte

La destrucción de figura de la Triple Espiral llama la atención sobre las poco estudiadas manifestaciones culturales Guañape.


Editor
Ernesto Carlín Gereda

Editor de Culturales

ecarlin@editoraperu.com.pe


La afectación de esta figura, considerada una de las representaciones más emblemáticas del lugar, ha generado preocupación entre especialistas que desde hace décadas advierten sobre la falta de protección efectiva del sitio arqueológico.

Uno de ellos es el arqueólogo Daniel Castillo, reconocido investigador del arte rupestre peruano, quien sostiene que la destrucción de estos vestigios es consecuencia directa de la ausencia de políticas sostenidas de conservación y puesta en valor.

Para el especialista, la protección del complejo pasa necesariamente por convertirlo en un atractivo turístico y educativo que genere interés y compromiso por parte de las autoridades y la población.

Patrimonio

La quebrada de Santo Domingo alberga decenas de geoglifos distribuidos en explanadas y laderas, entre ellos espirales, figuras antropomorfas, representaciones de felinos, aves y diseños geométricos.

Muchos de estos elementos se encuentran asociados a antiguos caminos y paravientos de piedra, lo que sugiere que formaron parte de espacios ceremoniales utilizados durante largos periodos de la prehistoria regional.

Castillo señala que algunos de los geoglifos más antiguos del lugar están vinculados al denominado estilo Guañape, una tradición cultural desarrollada en la costa norte entre aproximadamente 1800 y 1300 a. C. La Triple Espiral es precisamente una de las evidencias que los investigadores han relacionado con ocupaciones tempranas asociadas a este horizonte arqueológico.

Importancia de Guañape

El arqueólogo considera que Guañape continúa siendo una de las tradiciones menos estudiadas de la arqueología peruana pese a su relevancia para comprender el surgimiento de las sociedades complejas en los Andes.

Destaca que este estilo constituye un antecedente fundamental de Cupisnique, una de las expresiones religiosas y artísticas más influyentes del Formativo andino.

Asimismo, recuerda que la presencia de materiales Guañape no se limita al valle de Moche. Fragmentos de su característica cerámica han sido hallados en diversos valles de la costa norte, lo que demuestra una expansión mucho mayor de la que tradicionalmente se le ha atribuido. Estas evidencias permiten reconstruir redes de interacción tempranas y comprender mejor los procesos culturales que precedieron a Cupisnique y, posteriormente, a Chavín.

Espirales y simbolismo

Entre los geoglifos de Santo Domingo destacan especialmente las representaciones en forma de espiral.

Diversos investigadores han propuesto que estas figuras estuvieron vinculadas a actividades rituales y espacios ceremoniales.

La Triple Espiral, una de las más conocidas, estaba asociada a antiguos paravientos y a contextos arqueológicos vinculados a ocupaciones tempranas del valle.

Según Castillo, el conjunto de geoglifos refleja una compleja concepción del paisaje, en la que quebradas, cerros y planicies formaban parte de un mismo universo simbólico.

Las representaciones habrían servido como elementos de integración comunitaria y marcadores de espacios sagrados relacionados con ceremonias colectivas, cultos ancestrales y observaciones del entorno natural.

Tesoro en riesgo

A pesar de haber sido declarado patrimonio cultural de la nación, el complejo arqueológico enfrenta amenazas permanentes derivadas de la expansión agrícola, el tránsito de vehículos y la falta de vigilancia especializada.

La reciente pérdida de la Triple Espiral demuestra, según Castillo, que las medidas existentes resultan insuficientes para garantizar la conservación de estas evidencias.

El investigador sostiene que una estrategia de protección efectiva debe incluir investigación científica, señalización, infraestructura mínima para visitantes y programas educativos que permitan convertir a Santo Domingo en un destino cultural de relevancia regional. De esa manera, afirma, el patrimonio dejaría de ser percibido como un obstáculo para el desarrollo y pasaría a convertirse en un recurso para la identidad, la educación y el turismo.

Triple espiral

Para Castillo Benítez, la figura del Triple Espiral es una representación hecha para cumplir una función en sesiones chamánicas. Refirió que el chamán realizaba su ceremonia recorriendo la figura, la que transmitía la idea del mundo de arriba y el mundo de abajo.

Daniel Castillo recuerda que ya en la década de 1970 el investigador y periodista Gustavo Álvarez Sánchez advertía de la necesidad de elaborar un inventario regional de pinturas rupestres, petroglifos y geoglifos. La idea era demostrar que La Libertad concentraba una cantidad excepcional de estos testimonios arqueológicos, aunque gran parte de ellos continúa insuficientemente documentada.

Además de espirales y personajes humanos, Castillo registró una probable araña, varios felinos, figuras de aves y grupos de personajes aparentemente tomados de la mano.

Algunas representaciones muestran rasgos que sugieren escenas ceremoniales o litúrgicas, algo poco frecuente dentro del registro de geoglifos conocido para la costa norte peruana.

Estilo o cultura

En la arqueología contemporánea existe una tendencia creciente a utilizar términos como “estilo”, “tradición” o “fase” en lugar de atribuir automáticamente una “cultura” a determinados restos materiales. Esto ocurre porque la presencia de una misma cerámica, un diseño artístico o una técnica constructiva no necesariamente implica la existencia de un único pueblo o grupo étnico homogéneo.

Por esa razón, muchos especialistas prefieren hablar de “estilo Guañape” para referirse a un conjunto de rasgos compartidos —principalmente cerámicos e iconográficos— que aparecen en distintos lugares de la costa norte.