• MIÉRCOLES 17
  • de junio de 2026

Cultural

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Humor sin límites

César Verástegui: Autor y docente universitario presenta una guía práctica para elaborar guiones

A César Verástegui, el libro Arquitectura del relato audiovisual (Lima, editorial Independiente, 2026) le tomó tres años de escritura.


Editor
José Vadillo Vila

Periodista

jvadillo@editoraperu.com.pe


“Un buen guion no se improvisa: se construye, se corrige y, si es necesario, se sobrevive”, pondera. Y su mensaje no es solo para guionistas, sino también para los hoy ubicuos “creadores de contenido”.

El volumen es una defensa de la arquitectura del guion. Porque se puede hacer un programa de humor, me dice, pero lo que le dará solvencia será siempre la estructura del guion, del libreto. Es decir, un trabajo serio, aunque el género busque la carcajada.

Risa perucha

Verástegui lamenta que la mayoría de nuestros famosos comediantes no quieren estudiar actuación ni leer buena literatura.

Por ejemplo, cuando le tocó trabajar con los cómicos ambulantes, muchos rechazaban los libretos porque argüían que lo suyo era la “improvisación”, lo que funcionaba muy bien en las plazas públicas.

“Lo que muchos hacen son rutinas. Su público [en la calle] cambia, pero la rutina es la misma. La TV es diferente: no funciona la rutina. El trabajo del guionista es cambiar el lenguaje cada semana, y el de los cómicos es mantener con su carisma que la gente vea el programa”, define.

Para el catedrático, los productos de humor que hoy abundan en TikTok “están más ligados a la improvisación o a copiar lo que ha sido exitoso con otro comediante”. “Aquí a cualquiera le dicen artista. Se puede tener el don, pero se va cultivando en el camino. Tenemos artistoides que han hecho mucho dinero”, comenta.

Creatividad

Verástegui remarca que el trabajo de libretista o guionista de TV en el Perú es colaborativo y muchas vecesmal pagado (a pesar del éxito de un programa), y que ser “original” demanda jornadas laborales extenuantes.

“Para un programa televisivo como JB el Imitador, mi socio y yo escribíamos semanalmente 38 páginas, todas originales. Es decir, no se copiaba de Condorito ni de las revistas de chistes, como sí lo hacían otros programas”, cuenta.

El tono del humor siempre está presente en sus trabajos creativos. “Yo creo que el humor no tiene límites. Uno se puede enfrentar al poder o a la caída de una viejita. En fin, la cuestión es que tiene que ser fino. Ahora, ni tan fino que no se note, ¿entiende?”.

40

años suma el autor en la escritura creativa.