Opinión
Especialista en gestión pública y derecho ambiental
Sin embargo, mientras la economía digital se expande, la regulación ambiental quedó atrás. Hoy existe un vacío legal evidente: los data center no cuentan con normativa ambiental específica que regule sus impactos ni su fiscalización.
El Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) supervisa diversas actividades económicas, pero los data center, al ser considerados servicios tecnológicos, quedan fuera de su ámbito. Esto genera una zona gris que deja sin control aspectos críticos como el alto consumo energético, las emisiones indirectas de CO2, el uso intensivo de agua en refrigeración y la acumulación de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE).
Europa ya tomó medidas. La Directiva (UE) 2023/1791 obliga a los operadores a reportar consumo de energía, uso de agua y aprovechamiento de calor residual. El Reglamento Delegado (UE) 2024/1364 establece un régimen común de evaluación de sostenibilidad y crea una base de datos pública con indicadores comparables. En otras palabras, en el Viejo Continente los data center están sujetos a obligaciones de transparencia y control.
América Latina, en cambio, sigue rezagada. Chile y Brasil han avanzado en eficiencia energética y gestión de residuos, pero sin enfocarse en estas infraestructuras. México y Colombia regulan telecomunicaciones y protección de datos, pero no el impacto ambiental de los data center.
En Perú, el vacío es más evidente: no están incluidos en el Sistema Nacional de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) ni bajo fiscalización directa de alguna entidad de fiscalización ambiental (EFA), lo que deja sin control sus efectos acumulativos en zonas urbanas.
Perú no puede seguir ignorando este tema. Los data center son tan críticos como las industrias tradicionales, y su regulación es urgente. Incorporarlos al ámbito del SEIA, establecer estándares mínimos de eficiencia energética y gestión de residuos, crear un registro nacional y hasta promover incentivos para quienes adopten energías renovables son pasos necesarios para garantizar un desarrollo digital responsable.
La comparación con Europa es clara: mientras allá los data center ya cumplen obligaciones de sostenibilidad, en América Latina seguimos rezagados. Si Perú quiere consolidar su transformación digital de manera responsable, debe cerrar este vacío legal lo más pronto posible y garantizar que los gigantes tecnológicos operen bajo reglas claras y sostenibles.