Midagri protege más de 6,600 hectáreas agrícolas ante lluvias e inundaciones en Piura y Tumbes
La ANA ejecuta labores de limpieza y descolmatación que benefician a más de 18,000 productores norteños.
Estas acciones preventivas buscan reducir el riesgo de desbordes, resguardando la infraestructura hidráulica y la seguridad alimentaria de la zona.
Piura: protección en zonas estratégicas
En la región Piura, las intervenciones cubren 9.52 kilómetros de cauces y quebradas estratégicas. Con ello, se contribuye a proteger 4,140 hectáreas de cultivo y beneficiar directamente a 15,000 agricultores familiares. El despliegue se distribuye de la siguiente manera:
- Río Chira (Sector Potreritos 2, Querecotillo): Limpieza y descolmatación en 550 metros del cauce.
- Dique Virrilá (Sechura): Conclusión de los trabajos en 300 metros de la margen derecha, donde se instalaron 642 geobolsas para proteger de inundaciones a la población de Parachique.
- Quebrada San Francisco (Morropón): Registro de un avance de 2.64 kilómetros de limpieza en el sector La Matanza.
- Río Piura (Salitral): Inicio de trabajos de protección en 550 metros de la margen izquierda, en el sector El Carmen.
Maquinarias operan doble turno para avanzar con los trabajos de conformación de bordos y movimiento de tierras antes de la temporada de lluvias.
Tumbes: obras para reducir riesgos
En Tumbes, la ANA registra un 60% de avance físico en la conformación de bordos con material de préstamo en la margen izquierda del río Tumbes, específicamente en el sector La Peña–Santa Rosa (distrito de San Jacinto). Esta obra resguarda 2,500 hectáreas agrícolas y protege el sustento de 875 familias productoras de plátano.
Para acelerar el movimiento de tierras, el MIDAGRI desplegó un pool de maquinaria pesada que trabaja continuamente en el acondicionamiento del terreno, compuesto por:
- 4 cargadores frontales
- 8 volquetes de gran capacidad
-1 tractor sobre oruga
-2 excavadoras hidráulicas
Los trabajos tienen como finalidad reducir el riesgo de afectaciones durante la temporada de lluvias y ante eventuales incrementos del caudal del río Tumbes.
A través de estas intervenciones, la ANA contribuye a reducir la vulnerabilidad de las zonas agrícolas y a resguardar los medios de vida de miles de familias del norte del país.