• VIERNES 19
  • de junio de 2026

Opinión

FOTOGRAFIA
APUNTES

Hacia una mejor infraestructura peruana


Editor
Patricio Zapata

ESPECIALISTA DE GRAPHISOFT


Sin embargo, esta imagen optimista convive con una realidad incómoda: proyectos detenidos, sobrecostos y una ejecución que aún no está a la altura del desafío. A enero del 2026, más de 2,700 obras públicas permanecían paralizadas en el país, según la Contraloría.

Este contraste abre una oportunidad para fortalecer el debate público. La discusión sigue girando en torno a cuánto se va a construir, cuando el problema de fondo está en cómo se gestionan los proyectos.

Si bien se han dado avances, persisten desafíos estructurales como el uso de expedientes físicos, procesos fragmentados y una limitada articulación entre quienes diseñan, ejecutan y supervisan las obras. En este escenario, las paralizaciones dejan de ser excepcionales y pasan a formar parte del problema.

Migrar hacia entornos digitales interoperables permitiría mejorar el control y la toma de decisiones en los proyectos de infraestructura. Contar con información integrada facilitaría detectar errores en licitaciones, contrastar datos entre las distintas etapas y reducir espacios para decisiones poco transparentes. No elimina la corrupción, pero sí eleva el costo de cometerla.

En un país donde las obras inconclusas son recurrentes, este cambio tendría un impacto concreto.

Es en ese punto donde el modelo BIM (Building Information Modeling) cobra relevancia. Propone una forma distinta de entender la construcción: desarrollar primero un prototipo digital de la obra en el que convergen todas las disciplinas para anticipar errores antes de que se traduzcan en retrasos o sobrecostos.

Esta transición exige integrar información, actores y decisiones en un sistema compartido, trazable y verificable en tiempo real.

El Ministerio de Economía y Finanzas ha iniciado avances relevantes en esta dirección, que constituyen una base importante. El desafío será sostener este proceso más allá de los cambios de gobierno.

Mientras tanto, el debate público sigue atrapado en promesas cuantitativas: más carreteras, más hospitales, más infraestructura. Sin embargo, el problema del Perú no es la falta de proyectos, sino la forma en que se ejecutan. El desafío no es solo construir más, sino construir mejor.