Editorial
“En el Perú, esta fecha nos invita a reconocer el aporte invaluable de millones de hombres que asumen con dedicación la responsabilidad de formar y proteger a sus familias”.
En el Perú, esta fecha nos invita a reconocer el aporte invaluable de millones de hombres que asumen con dedicación la responsabilidad de formar y proteger a sus familias. Detrás de cada niño que crece con oportunidades, de cada joven que encuentra un camino de superación y de cada ciudadano que contribuye al desarrollo del país, existe la huella de alguien que dedicó tiempo y esfuerzo a su formación. Ese trabajo cotidiano, muchas veces silencioso, es una de las contribuciones más valiosas para el presente y el futuro de la nación.
Sin embargo, esta celebración también debe ampliar nuestra mirada. El cuidado y la protección de los niños y los adolescentes no recaen exclusivamente en quienes ostentan el título de padre. Existen madres que asumen solas la crianza de sus hijos, tíos que se convierten en referentes para sus sobrinos, abuelos y abuelas que cuidan y educan a sus nietos, así como ciudadanos y ciudadanas que, desde la responsabilidad y el afecto, cumplen una función paternal en beneficio de quienes más lo necesitan. Todos ellos merecen reconocimiento.
Así como la sociedad ha avanzado en valorar y visibilizar el papel fundamental de las madres, resulta igualmente necesario reconocer a quienes ejercen la paternidad y las responsabilidades de cuidado. El bienestar de las familias exige no solo compromiso individual, sino también condiciones que permitan conciliar el trabajo con la vida familiar y construir entornos más seguros.
En ese esfuerzo, el Estado tiene una responsabilidad ineludible. Debe seguir promoviendo la generación de empleos y oportunidades para que las familias desarrollen sus proyectos de vida. Asimismo, en una fecha como esta, resulta oportuno reafirmar la necesidad de seguir fortaleciendo programas sociales como Pensión 65, Contigo y Foncodes, que respaldan a miles de peruanos en situación de vulnerabilidad, entre ellos muchos padres de familia, promoviendo mayores oportunidades y una vida más digna.
En este contexto, celebrar el Día del Padre es reconocer a quienes cuidan y acompañan. Es valorar el esfuerzo de millones de peruanos que trabajan cada día para ofrecer un mejor futuro a sus familias. Pero también es recordar que el progreso de una nación se construye fortaleciendo a quienes sostienen su tejido social. Cuando una sociedad protege a sus familias y amplía las oportunidades para todos, fortalece los cimientos de su democracia y abre el camino hacia un Perú más justo, más humano y más próspero.