Opinión
Periodista
¿Las huellas del papá son las mismas que deja en el hijo o en la hija? Según la psicoterapeuta junguiana Maureen Murdock, autora del libro Las hijas de sus padres: transformando la relación padre e hija (se le conoce también con el título La hija del héroe), el vínculo es diferente.
Ella sostiene que los papás influyen en sus hijas en la manera que aprenden a verse a sí mismas y a relacionarse con las personas. Por ejemplo, si un padre está ausente emocionalmente en la vida de su niña, ella seguro aprenderá que tiene que “esforzarse para que la quieran”.
Por el contrario, si él la escucha y la respeta, ella interiorizará que “lo que siento y pienso es importante”. En cambio, si el progenitor la critica con frecuencia, tal vez comience a sentir “que no es suficiente”. Es decir, el papá ejerce un poder simbólico más que un poder por el hecho de ser adulto.
Ante esta explicación se entiende, entonces, cuán importante es la presencia del papá en la vida de sus hijas, al margen de la relación que tenga con la mamá (si están separados o divorciados), porque de ser positiva y nutricia, la niña, cuando sea adulta, tendrá conciencia de su valía personal y sabrá poner límites, tendrá fortalecida su autoestima y no aceptará ningún tipo de maltrato.
Es vital que los hombres que son papás en este momento, presentes o ausentes, sepan lo que están haciendo desde ahora, porque se convertirán en el primer referente existencial al que recurrirán sus hijas cuando tengan que responderse preguntas tan intensas como: ¿soy valiosa? ¿Merezco amor? ¿Puedo confiar en los demás? ¿Tengo derecho a decir que no?
A lo largo de mi vida he tomado decisiones audaces, y se lo debo a mi papá. Él siempre me decía: “Hija, cualquier decisión que tomes, siempre te voy a apoyar”. Esa frase me inspira hasta el día de hoy. Lo cierto es que, pese a todo, porque se equivocó muchas veces, lo honro y le agradezco la vida y haberme traído al mundo con amor.
En el Día del Padre, ¿qué recordarás de él? Si es un recuerdo triste o que resiente tu corazón, quiero cerrar este texto con una frase de Maureen Murdock: “La huella del padre no define quién eres, pero sí puede influir en cómo aprendiste a verte a ti misma. Y lo que se aprendió también puede desaprenderse y transformarse”. Podemos escribir nuestra propia historia, la que deseamos vivir. Confía en ti.