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La resaltante actuación de Deniz Undav, con sus goles a los 68’ y 90+4 minutos, le permitió a la cuatro veces campeona del mundo enderezar su camino en el partido que comenzó perdiendo luego de que Franck Kessie abrió el marcador para los Elefantes a la media hora de juego en este partido de la segunda fecha del Grupo E.
El partido en Toronto premió la resiliencia del equipo dirigido por Julian Nagelsmann, quien acertó en las variantes en el entretiempo, al dar ingreso al goleador Undav. Al mismo tiempo, castigó la falta de oportunismo de los africanos, que desperdiciaron algunas oportunidades para rematar a su rival.
Costa de Marfil cumplió con los pronósticos y le planteó un juego de contragolpe a la Mannschaft. Un embate vertiginoso por la izquierda del Yan Diomande, la perla del equipo africano, generó un centro del que nació, tras falla de la defensa germana, la apertura de Kessie.
Ni Jamal Musiala ni Pavlovic pudieron sacar provecho de una mayor tenencia de balón. El entrenador más joven de la Copa del Mundo, de 38 años, tomó apuntes y los sacó a ambos para dar ingreso a Undav y Amiri.
Con Costa de Marfil diezmado físicamente, Alemania pisó el acelerador y la defensa del equipo africano falló en los momentos claves para terminar claudicando.
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Cerca del abismo
En una desgraciada noche en Kansas City, Ecuador se resignó a un empate sin goles ante Curazao y complicó sus opciones de clasificar a la siguiente fase. La Tri, con un solo punto, se jugará la vida en la última jornada frente a la poderosa Alemania.
El conjunto caribeño celebró la primera unidad mundialista de su historia con una épica actuación de su arquero, Eloy Room, quien atajó hasta 15 disparos, la segunda mayor cantidad en una copa del mundo.
Room, portero del país más pequeño que jamás disputó un mundial, se quedó a una sola atajada del récord que ostenta el estadounidense Tim Howard desde 2014.
Los 68,598 espectadores, prácticamente todos aficionados de la Tricolor, vieron con incredulidad y desesperación como figuras como Enner Valencia y Moisés Caicedo perdonaban ocasiones una tras otra.