Cultural
En pleno auge de la era dorada del filme de cowboys, Fuller se anima a romper desde dentro las reglas que sostenían a este formato.
El héroe es un marshal o, como él mismo se califica, un asesino a sueldo que anda cazando fugitivos. Cuando reflexiona sobre su futuro señala que cada vez hay menos espacio para gente como él.
Por otro lado, el filme propone una completa ruptura del mundo masculino: la jefa de la zona es una mujer a cargo de 40 pistoleros; de allí su nombre.
La película, junto con algunas más, abonaron el terreno para el western crepuscular, ese que ve el fin de la libertad cerca y del estilizado spaghetti western italiano.