• MARTES 23
  • de junio de 2026

Cultural

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Legajos coloniales revelan prácticas curanderiles de afrodescendientes en el Callao del siglo XVIII


Editor
Ernesto Carlín Gereda

Editor de Culturales

ecarlin@editoraperu.com.pe


Así lo señaló el etnobotánico y arqueólogo Hernán Hurtado Castro, quien viene revisando documentación histórica vinculada a procesos por hechicería y curanderismo.

Según explicó, en aquel periodo el acceso a la medicina formal era limitado para gran parte de la población. 

Por ello, personas de diversos orígenes étnicos recurrían a curanderos y especialistas en conocimientos tradicionales para atender enfermedades y otros problemas cotidianos.

“En el siglo XVIII la medicina era escasa para la mayor parte de la población. Por eso encontramos que personas de diferentes grupos étnicos acudían a estos curanderos”, indicó.

Conjuros en lenguas desconocidas

Entre los testimonios hallados en los legajos judiciales figuran referencias a personajes conocidos como Bernabé Murillo y una curandera apodada Pan y Queso. 

De acuerdo con las declaraciones recogidas en los expedientes, ambos realizaban conjuros en idiomas o lenguas que los testigos no lograban identificar.

“Los testimonios señalan que hacían sus conjuros en lenguas que no se entendían”, explicó Hurtado Castro.

La documentación también menciona el uso de diversas hierbas con fines terapéuticos. Sin embargo, el investigador destacó que estas prácticas no correspondían a una sola tradición cultural, sino que evidenciaban procesos de intercambio y adaptación entre conocimientos procedentes de distintos lugares.

Una tradición marcada por el intercambio cultural

Hurtado Castro señaló que en los registros se observa una temprana fusión entre saberes africanos, andinos y de otras regiones del mundo. El Callao desempeñó un papel clave en este proceso debido a su condición de principal puerto del virreinato.

“El Callao era una puerta de ingreso de materiales, productos y conocimientos provenientes de distintos lugares”, sostuvo.

Ese intercambio también se reflejó en los recursos utilizados por los curanderos. Las hierbas y otros insumos empleados en rituales y tratamientos podían proceder de diversos espacios geográficos, integrándose a prácticas que evolucionaron con el tiempo.

Lo que cuentan las excavaciones arqueológicas

El arqueólogo indicó que las investigaciones arqueológicas también ofrecen pistas sobre las costumbres de las poblaciones afrodescendientes tempranas asentadas en el territorio peruano.

Explicó que en pipas recuperadas en distintas excavaciones asociadas a personas de origen africano se han identificado restos de diversas hierbas. 

Sin embargo, señaló que todavía falta desarrollar estudios especializados para determinar con precisión qué especies eran utilizadas y cuál era su función.

“Hemos encontrado restos de distintas hierbas en pipas arqueológicas, pero todavía es una tarea pendiente estudiarlas para comprender mejor sus costumbres”, afirmó.

Para Hurtado Castro, estos materiales constituyen una fuente valiosa para profundizar en aspectos poco conocidos de la vida cotidiana de los afrodescendientes durante los primeros siglos del periodo colonial.

Afrodescendientes vistos por los pueblos originarios

El investigador destacó además que algunos de los registros más tempranos de la presencia africana en el Perú fueron realizados por las propias poblaciones indígenas a través de representaciones cerámicas.

Como ejemplo mencionó una pieza elaborada durante el periodo de transición entre el Tahuantinsuyo y el dominio español. 

En ella aparece representado un personaje africano vestido con indumentaria de estilo europeo y ubicado sobre un recipiente de tradición moche con forma de zapallo.

Para Hurtado Castro, estas representaciones constituyen testimonios tempranos de los encuentros culturales que comenzaron a producirse tras la llegada de europeos y africanos al territorio peruano.

Hernán Hurtado Castro ha colaborado en el libro Salga la desgracia y venga la fortuna, publicación dedicada al estudio de los procesos de hechicería registrados en el Callao durante la época colonial. 

La obra fue dirigida por el historiador chalaco Yobani Gonzalez y reúne investigaciones basadas en documentación histórica conservada en archivos judiciales.