Editorial
“El desafío consiste en consolidar estos avances y garantizar que más familias accedan a servicios de salud y educación de calidad”.
Por ello, los Estados han comprendido que invertir en nutrición, salud, educación y cuidados desde la primera infancia constituye una de las herramientas más efectivas para construir un futuro con mayor equidad y bienestar.
El Perú ha asumido ese compromiso como una de las prioridades de su política social. En ese contexto, adquiere especial importancia la reciente participación de la ministra de Desarrollo e Inclusión Social en la sesión anual de la Junta Ejecutiva de Unicef, donde expuso los avances alcanzados por el país en materia de desarrollo infantil temprano. Se trata de una oportunidad para reafirmar el compromiso del Estado peruano con una agenda que coloca a la niñez en el centro de las políticas públicas.
Lo más relevante, sin embargo, es que dicho compromiso se encuentra respaldado por resultados concretos. La evaluación de impacto de la Transferencia Primera Infancia del programa Juntos permitió demostrar la efectividad de una intervención orientada a fortalecer el acceso oportuno de las familias más vulnerables a servicios esenciales para el desarrollo de sus hijos. Los resultados obtenidos marcaron un punto de inflexión en la gestión de esta política, al punto que en 2023 fue incorporada al presupuesto por resultados y reconocida como la estrategia más eficiente del Estado peruano.
La evidencia generada por esta evaluación posibilitó además asegurar la continuidad de la intervención que actualmente beneficia a más de 90,000 familias en situación de pobreza y pobreza extrema.
A ello se suman avances importantes en la lucha contra la anemia infantil. Entre 2023 y la fecha, más de 22,000 niñas y niños usuarios del programa Juntos que fueron diagnosticados con anemia a los seis meses lograron superar esta condición al cumplir un año de edad. Se trata de resultados que confirman el valor de invertir en los primeros años de vida y que evidencian el impacto que pueden tener las políticas públicas cuando cuentan con objetivos claros.
Por ello, las políticas orientadas a garantizar mejores oportunidades para las niñas y los niños deben mantenerse y fortalecerse como una prioridad nacional, respaldada por el compromiso del Estado y la participación de todos los sectores.
El desafío consiste en consolidar estos avances y garantizar que más familias accedan a servicios de salud y educación de calidad. De lo que se trata, en última instancia, es de ampliar oportunidades desde los primeros años de vida y romper las brechas que limitan el desarrollo de millones de peruanos. Invertir en la niñez es, por ello, una apuesta por el futuro del país.