Editorial
“Frente a la inminencia del Fenómeno El Niño, el aparato estatal debe optimizar la acumulación de provisiones y consolidar una ofensiva de ejecución estratégica”.
El titular del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), Rodolfo Acuña, anunció un despliegue financiero que supera los 2,000 millones de dólares en fondos contingentes, blindaje que busca reforzarse mediante la obtención de un crédito adicional por 500 millones de la misma divisa.
Sin embargo, la verdadera encrucijada no radica en la liquidez de las arcas fiscales, sino en la velocidad para transformar estos recursos en diques y defensas ribereñas antes de que las precipitaciones alteren las proyecciones.
El factor tiempo resulta un aliado exigente. Con un impacto meteorológico previsto para intensificarse a partir de noviembre, el calendario añade un desafío mayor: la emergencia coincidirá con el proceso de transición de autoridades subnacionales.
Ante este panorama, la proactividad constituye una inversión indispensable. Por ello, se espera que el Ejecutivo no solo transfiera los 210 millones de soles incorporados en la propuesta de crédito suplementario para la Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN), sino que también establezca un mecanismo de tutoría especializada permanente.
Los proyectos estratégicos deben avanzar con fluidez; el Gobierno central tiene la oportunidad de desplegar unidades de asistencia técnica que guíen directamente las obras prioritarias en los puntos críticos.
Para que esta ingeniería financiera multiplique su impacto, la articulación debe ser sistémica.
El esfuerzo del sector por capacitar a cerca de 3,000 funcionarios mediante los talleres denominados MEF Contigo, y brindar más de 35,000 asistencias técnicas desde los Centros de Servicios de Atención al Usuario (CSAU), constituye un paso valioso, el cual puede potenciarse si se vincula a objetivos específicos.
Se propone la creación de un tablero de administración compartida, donde cada municipio visibilice semanalmente el avance físico de sus metas de prevención. La transparencia fiscal y la disciplina deben apoyar como herramientas de coordinación y progreso social.
La viabilidad de nuestra economía depende de que estos engranajes funcionen con precisión milimétrica. Tal como señaló Acuña, si las tareas se consolidan ahora, se garantizará la protección oportuna de la población. La propuesta se encuentra planteada, con respaldo financiero, acompañamiento técnico continuo y directrices claras.
Solo al transitar desde una cultura de reacción hacia la audacia de la prevención planificada lograremos edificar un país capaz de prosperar frente a la adversidad.