Opinión

Decano Facultad Ciencias Empresariales Universidad César Vallejo
El primero es la geopolítica, hoy el aspecto más disruptivo del entorno, pues abruptamente, sin avisar, nos puede cambiar las reglas del juego. Trump, hoy el gran disruptor, decide casi tan visceral como contradictoriamente, por lo que es imposible predecir sus decisiones. Con ellas ha acabado con el orden mundial y dejado un vacío de poder que potencia el riesgo de conflictos. Como destacó Ángel Pascual Ramsay: “Estamos ante un cambio de paradigma en la estrategia empresarial, en el que las organizaciones deben transformarse hacia un modelo resiliente, profesionalizando el análisis geopolítico”.
No menos esencial para una compañía es desarrollar la capacidad de innovar, de tener creatividad, pues es una exitosa arma competitiva que diferencia rápidamente a quien la posee. Tener una guía de diez aspectos básicos para poder innovar, como desarrolló Alfons Cornella, es una ayuda notable. El experto ha llegado a la conclusión de que la curiosidad, definida como el deseo de saber, es la base sobre la que se sustenta la creatividad y la innovación. Las compañías necesitan colaboradores curiosos, los cuales deben encontrar un contexto que valore la innovación. Es interesante otra de sus reflexiones: “Las personas no tienen miedo al cambio, tienen miedo a perder en el cambio”.
Finalmente, la atención se centró en el tsunami tecnológico que ha penetrado en nuestras vidas y empresas: la IA y su papel en la toma de decisiones. Ignacio Alperin compartió valiosos consejos, enfatizando cómo el valor no está en poseer información, sino en saber interpretarla. Asimismo, advirtió que la IA amplifica, por lo que un mal uso de ella acelera el desastre. En definitiva, el nuevo líder no será el que tenga las mejores respuestas, sino el que formule las mejores preguntas. Pero lo más fundamental es no caer en la trampa de delegar tanto en la IA que dejemos de practicar criterio, pues si perdemos criterio, nos alejamos de lo que somos, homo sapiens.