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Editor de Culturales
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El país centroeuropeo celebra ahora una nueva página de su historia futbolística. Y lo hace con un legado musical que, desde hace casi cuatro décadas, acompaña a generaciones de aficionados en estadios de todo el planeta: Live Is Life, de la banda Opus.
La historia del tema comenzó casi por casualidad. Opus interpretó la canción durante un concierto en el estadio de Oberwart, el 2 de septiembre de 1984, en la celebración de los once años de la banda.
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Las bandas peruanas también juegan en la cancha de la música inspirada en la pelota. ? Desde el clásico "Cristal" de Dudó en los 90, pasando por la mística chalaca de "Tú nunca jugarás en silencio" para el Boys,… pic.twitter.com/mjeWQeaZ97
Sin embargo, la grabación falló porque la cinta se terminó antes de concluir la interpretación.
El grupo decidió tocarla nuevamente como bis. Esa segunda versión, con el público acompañando el estribillo y marcando el ritmo con las palmas, fue la que terminó convirtiéndose en el sencillo que conquistó Europa y luego buena parte del mundo.
Alcanzó el número uno en varios países y se convirtió en el mayor éxito internacional de la música popular austríaca.
Cinco años después, la canción encontró su lugar definitivo en la cultura futbolera. El 19 de abril de 1989, antes de la semifinal de vuelta de la Copa UEFA entre Bayern Múnich y Napoli, el estadio hizo sonar Live Is Life durante el calentamiento.
Diego Maradona comenzó entonces una exhibición improvisada de dominio del balón.
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Controló la pelota con hombros, cabeza, muslos y empeines.
Todo sincronizado con el ritmo de la música. Las imágenes recorrieron el mundo y terminaron por convertir aquella entrada en calor en una de las secuencias más recordadas de la historia del fútbol.
Con el paso de los años surgieron numerosas historias y atribuciones alrededor de aquella entrada en calor, en las que los rivales del cuadro alemán habrían quedado apabullados por la exhibición del argentino.
Sin embargo, ninguna de esas anécdotas ha podido documentarse para esta nota de forma concluyente.
A diferencia de otros países europeos, Austria no posee una extensa tradición de canciones dedicadas al fútbol. Ninguna ha alcanzado la difusión internacional de Live Is Life.
Entre las excepciones figura The Power of Live Is Life, una nueva versión publicada por Opus con motivo del Mundial de 1994, que incorporó arreglos diferentes y volvió a ingresar en las listas de éxitos de Austria.
También han existido himnos oficiales para la selección austríaca en distintas Eurocopas y Mundiales, grabados por artistas locales para campañas específicas de la Federación Austríaca de Fútbol.
Sin embargo, su impacto ha sido esencialmente doméstico y ninguno logró trascender las fronteras del país.
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