El perfil del viajero motivado por experiencias religiosas está conformado principalmente por mujeres (51 %), residentes de Lima Metropolitana (47 %) y pertenecientes a los estratos socioeconómicos medio y bajo. Asimismo, destaca la participación de las generaciones más jóvenes: el 41 % corresponde a centennials y el 29 % a millennials.
Estos resultados reflejan una transformación en las motivaciones de viaje de las nuevas generaciones, que buscan experiencias con propósito, conexión cultural y sentido de pertenencia, combinando espiritualidad, identidad y descubrimiento cultural.
Entre las experiencias vinculadas al turismo religioso, las actividades culturales con elementos religiosos encabezan las preferencias de los peruanos, con un 19 % de interés. Le siguen la participación en festividades religiosas, como fiestas patronales y celebraciones locales (14 %), y los recorridos por rutas o circuitos religiosos (13 %).
También destacan actividades como la asistencia a procesiones (7 %), la realización de peregrinaciones o viajes de fe (6 %) y la visita a destinos religiosos emblemáticos (4 %).
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El estudio identifica que quienes buscan experiencias cultural-religiosas presentan una mayor presencia femenina (54 %) y una alta participación de centennials y millennials, lo que confirma el creciente interés de los jóvenes por experiencias auténticas que integren cultura, historia y espiritualidad.
Los resultados evidencian que el turismo religioso representa una importante oportunidad para diversificar la oferta turística nacional y fortalecer el posicionamiento de destinos con una fuerte identidad cultural y patrimonial.
Festividades tradicionales, santuarios, iglesias históricas, rutas de peregrinación y expresiones de fe constituyen recursos turísticos capaces de generar nuevos flujos de visitantes y dinamizar las economías locales, especialmente en regiones fuera de los circuitos turísticos tradicionales.
Asimismo, el estudio destaca que las manifestaciones religiosas pueden ser reinterpretadas y promovidas como experiencias inmersivas, culturales y emocionales, capaces de atraer a un público cada vez más diverso.
Con estos hallazgos, PROMPERÚ, entidad adscrita al Mincetur, reafirma la importancia de seguir impulsando productos y experiencias turísticas que integren patrimonio, cultura y espiritualidad, contribuyendo al desarrollo sostenible de los destinos y al fortalecimiento del turismo interno.