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Editor de Culturales
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Herreros de Prolima han rehecho llaves, cerraduras, bisagras y otros elementos de hierro mediante técnicas tradicionales que durante siglos formaron parte de la construcción de edificios históricos.
Así lo informó al Diario Oficial El Peruano el director de Prolima, Luis Martín Bogdanovich. Precisó que la intervención comprende la recuperación de puertas y ventanas, con especial atención a la carpintería y a los sistemas originales de cerrajería, respetando los diseños históricos del monumento.
Templo con historia
Bogdanovich recordó que el edificio fue originalmente la iglesia de San Antonio Abad, administrada por la orden jesuita. Tras la expulsión de los jesuitas pasó a formar parte del Convictorio de San Carlos, una de las instituciones educativas más importantes del virreinato y de los primeros años de la república.
Añadió que recién en 1924, durante las celebraciones por el centenario de la Batalla de Ayacucho, el inmueble fue convertido en el Panteón de los Próceres para albergar los restos de destacados personajes de la independencia peruana.
Regreso de lo original
Uno de los trabajos más singulares ha sido la recuperación de los antiguos sistemas de cierre. Con el paso del tiempo, todas las puertas habían perdido sus llaves originales y fueron reemplazadas por chapas modernas adquiridas en el comercio.
“Antes existían artesanos que hacían llaves, bisagras y goznes a medida y de acuerdo con el diseño de cada puerta. Ese arte prácticamente se ha ido perdiendo”, explicó Bogdanovich. Por ello se retiraron las chapas contemporáneas y se recuperaron los mecanismos antiguos que todavía permanecían dentro de los ojos de las cerraduras. A partir de esas piezas se fabricaron nuevas llaves acordes con los modelos originales.
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El director de Prolima destacó que algunas de las antiguas bisagras mariposa son muy similares a las de modelos que todavía se utilizan y que deben su nombre a que se abren como si fueran dos alas.
También comentó que uno de los detalles más llamativos es el ojo de cerradura tallado en forma de corazón flamígero, en la madera del sagrario donde se guarda el copón con las hostias consagradas.
Las nuevas llaves conservan además las dimensiones tradicionales. “Ya no son llaves que entren en un bolsillo. Ahora prácticamente necesitarán un estuche”, comentó.
100
piezas de cerrajería de hierro se han recuperado en el histórico edificio.
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— Diario El Peruano (@DiarioElPeruano) June 30, 2026
?Por Ernesto Carlín (@tanquedecasma) pic.twitter.com/lZLoEfM9a3