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Editor de Culturales
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La historia parte de una premisa deliberadamente fantástica. Tras el éxito internacional de Sonrisas de una noche de verano en el Festival de Cannes de 1956, Bergman abandona un cine de Estocolmo y, de manera inexplicable, aparece en Hollywood, donde los grandes estudios intentan seducirlo para convertirlo en un director comercial.
El relato enfrenta el cine de autor europeo con la maquinaria de la industria estadounidense, siempre con un tono humorístico y absurdo.
En uno de esos momentos de sátira, unos jugadores de la selección sueca cargan en hombros a Bergman como si acabara de marcar el gol decisivo de un campeonato.
???La clasificación de Paraguay en el #Mundial resalta su cultura popular, donde la música y la polca conectan territorio, memoria e hinchada ??https://t.co/o8oPoJKiZy
— Diario El Peruano (@DiarioElPeruano) June 30, 2026
?Por Ernesto Carlín (@tanquedecasma) pic.twitter.com/qF2kmoObIx
La imagen juega con la idea de transformar al reservado director en un héroe deportivo, una broma que funciona precisamente porque resulta completamente ajena a su personalidad y a su trayectoria.
Aunque hubo la intención de llevar el musical al cine, no existe hasta el momento información concreta sobre un próximo estreno.
El papel de Bergman fue interpretado por el actor sueco Jonas Malmsjö, quien había trabajado anteriormente en montajes dirigidos por el propio cineasta, una experiencia que los hermanos Mael consideraban especialmente valiosa para construir el personaje.
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La relación de Bergman con el fútbol, en realidad, fue casi inexistente. Ni sus memorias, ni las entrevistas recopiladas a lo largo de su vida, ni los estudios dedicados a su obra registran una afición particular por ese deporte o simpatía conocida por algún club.
Sus intereses estuvieron centrados en el cine, el teatro, la música y la literatura.
La coincidencia más cercana entre Bergman y el fútbol ocurrió en 1958, cuando Suecia organizó la Copa del Mundo que consagró al Brasil de Pelé.
Ese mismo año el director estrenó El rostro (Ansiktet), una de las películas fundamentales de su filmografía. Más allá de esa coincidencia cronológica, no existen testimonios de que el Mundial despertara un interés especial en el realizador.
El Ministerio de Cultura verificó la repatriación de piezas de un gran retablo cusqueño, tallado entre los siglos XVII y XVIII por la Orden Dominica, que habría salido del país hace más de cien años con destino a Suecia. ??https://t.co/Djt41ORbSx pic.twitter.com/hpa6OddrcP
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