Turismo en Lamas: comunidad de artesanos comparte con visitantes su arte y gastronomía
Asociación Yuyay Llakta desarrolla modalidad de turismo vivencial en localidad sanmartinense
Por Fidel Gutiérrez Mendoza; enviado especial
Fotos: Carlos Américo Lezama Villantoy
Agrupados en la asociación ‘Yuyay Llakta’ (“Pensamiento del Pueblo”, en idioma quechua lamista), un grupo de artesanos, que comparten lazos familiares, amicales y vecinales, han diseñado una propuesta singular, que permite al visitante participar en sus actividades ceramistas y de textilería, y degustar muestras de la gastronomía típica.
“Trabajamos el turismo comunitario”, señaló al respecto, a la Agencia Andina, Robinson Shupingahua, vocero de la asociación y también profesor de educación inicial, además de artesano experto en trabajar con semillas, granos y escamas de pez, objetos que transforma en ornamentos llenos de color y espíritu amazónico.
El proyecto planteado con ese fin le ha permitido a esta asociación, a través del Gobierno Regional de San Martín, ganar un concurso para organizaciones de base comunitaria abocadas al turismo que les ha permitido obtener recursos para financiar mejoras en el local en el que laboran, ubicado en el jirón Liuos Alberto Bruzzone Pizarro.
Este inmueble cuenta también con un vivero, en el que se encuentran plantas medicinales y frutos, así como un comedor ubicado al lado del taller. Promperú, vía su estrategia ‘Y tú qué planes’ difunde las bondades que los turistas pueden encontrar en este lugar y en cada uno de sus ambientes.
“Antes solamente nos dedicábamos a producir artesanías e ir a vender a los mercados, pero pasados los años vimos que esa actividad iba perdiendo espacio frente a otros negocios”, explica Shupingahua. Ello los llevó a incursionar en el turismo, permitiendo a los visitantes “compartir, aprender experimentar y tocar nuestros productos”, indicó.
Los años de práctica y la habilidad desarrollada, permiten a los miembros de esta comunidad guiar con facilidad a los turistas; permitiéndoles hacer sus propias cerámicas, por ejemplo. Manuela Amacifuen, experta en ello, aplica ante los ojos del visitante el saber que aprendió de sus padres y abuelos.
Sus manos moldean la arcilla seca que los artesanos de Lamas recogen en la montaña y que tiene el color amarillo característico de ese material en esta parte de la amazonia. La artesana explica didácticamente cada proceso, que, tiene en sus fases culminantes el uso de pinturas naturales, utilizando plumas de gallina o pelos de animales como pinceles para aplicarlas.
Semillas amazónicas, raíces andinas
Asencia Salas, a su vez, expone su destreza en el uso de materiales naturales, de pequeñas dimensiones, como semillas y escamas de paiche, para la elaboración de adornos tales como collares, aretes, pulseras y cortinas, entre otros. La artesana señala que, a las enseñanzas de su familia, se han sumado capacitaciones promovidas desde el Mincetur que ha sabido aprovechar.
Entre los objetos que ella utiliza se encuentra la semilla del huayruro, típica de la amazonia y que es relacionada con la buena energía y suerte. Esta es recolectada una vez al año, refiere la artesana, siendo almacenada para su uso en adornos diversos, muy solicitados por peruanos y extranjeros.
Los visitantes pueden también participar en el trabajo desarrollado a la usanza tradicional por Laurencio Shupingahua, con esteras y hojas de chonta y palmera, así como el uso que hace del algodón Tanith Tapullima.
Esta artesana señala que desde los 13 años de edad aprendió una técnica que va desde la extracción de la semilla del algodón hasta el diseño de las prendas y de los motivos gráficos que en ellas pueden apreciarse.
En general, los objetos que salen de las manos de estos artesanos dan muestra de la interculturalidad que caracteriza a Lamas desde sus orígenes, y que se percibe desde el uso del quechua; idioma proveniente de los andes.
Ello responde, según la tradición, al origen chanka de los pobladores de esta zona. Dicho pueblo, tras sus enfrentamientos con los incas, se habrían desplazado desde lo que ahora es el departamento de Apurímac hacia esta parte del país, desarrollando desde entonces costumbres en las que lo andino y lo amazónico se concatenan.
Vivero curativo
La casa ‘Yuyay Llakta’ tiene también un vivero lleno de plantas de diverso tipo. Desde la perspectiva gastronómica se encuentran el cacao, la naranja, el macambo y el ajosacha, entre otros, y también hay espacio para plantas con propiedades medicinales, cuyo uso -señala Adolfo Sangama, conocedor de este tema- ya se ha extendido a hospitales y centros de salud de la región.
La amucura macho -un analgésico y desinflamante natural- y las lianas usadas para preparar purgawaska -laxante natural- se encuentran en este rubro, usándose a través de infusiones cuyos valores son cada vez más apreciados y cotizados en países diversos.
Sangama da cuenta también del uso del ayawaska, usada para rituales en los que se busca conexión con lo natural y lo espiritual, y refiere el papel positivo que ella tuvo en su persona cuando estuvo en el ámbito militar, soportando maltratos. El artesano comparte con los visitantes un ícaro; canto chamánico con el que se invoca la protección de la naturaleza.
Un día de visita a ‘Yuyay Llakta’ no está completo sin probar los potajes preparados por los miembros de la comunidad, con ingredientes como la chonta y la yuca, y animales de granja y campo, sin mayor presencia de aditivos no naturales.
La jornada turística suele culminar con los miembros de la comunidad y sus vecinos tocando y bailando pandilla, música típica de esta región del país. Los artesanos involucran en esta danza -de espíritu alegre y cadencia hipnótica- a los visitantes, sumando con ellos un factor adicional al encanto natural de esta parte de la amazonia peruana.