Opinión
Comunicadora social y escritora
Pienso en mis veranos en la niñez, cuando la vida era más sencilla, y, al despertar, tenía la única responsabilidad detender mi cama y desayunar rápido para poder bajar a la playa y disfrutar de la arena y el mar hasta la hora de almorzar. Me gustaba bañarme cerca de una roca que dividía las playas.
Me sentía protegida al lado de esta pared natural. Una vez tomé valor junto con unos amigos y decidimos bordearla, aprovechando que la marea estaba baja, y descubrimos el otro lado de la playa. Aquella vez nos demoramos, y la marea empezó a subir. Tuve miedo, pero todo salió bien. Me gusta escribir sobre el mar y esa época.
Quiero a las palabras porque, dependiendo de mi ánimo, puedo viajar a mundos desconocidos a través de un libro o puedo abrirles las puertas a mis monstruos mediante la escritura.
Una vez me dijeron que tenía los pies alados. Creo que son las palabras pájaro las que me hacen viajar lejos cuando la realidad me supera y agobia.
Escribir no es un hobby, una actividad para cuando se está aburrida; es, por el contrario, una de las cosas que más respeto y seriedad me conlleva. Es además un ejercicio que se desarrolla en soledad.
Es a través de la escritura que aprendí a transitar mis laberintos, algunas veces a tientas, otras iluminada por luces cegadoras, con miedo, valentía o en total oscuridad, pero escuchando mi silencio y sus voces.
Por tanto, cuando tengo que plantearme prioridades en mis días, no puedo sacar el tiempo de escritura de ellos; es parte de mí. Tal vez pueda sonar muy hippie, y está bien. La escritura es un mundo complejo de explicar. No se compara con el ejercicio físico, pero al mismo tiempo puede llevarnos al cansancio cuando se ha estado mucho tiempo escribiendo.
Escribo para soltar, olvidar o recordar, dependiendo del momento, y hoy solo quiero empujar a la gente a darse la oportunidad de escribir acerca de aquello que se les dificulta hablar. Como dice Joan Didion: “Escribir es un acto de descubrimiento; a veces no sabes realmente lo que piensas hasta que lo pones en palabras”.