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Editor de Culturales
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La novela, con la que la autora obtuvo una mención honorífica del Premio de Novela Julio Ramón Ribeyro 2025 del Banco Central de Reserva, parte de hechos reales.
“El libro tiene ficción, pero hay extractos de la realidad. Es un mosaico al cual, espero, el lector le ponga la última pieza”, dice.
Golpe de realidad
En el 2000, una persona de su entorno fue secuestrada. A la comunicadora le impactó el sufrimiento que vivió esa familia y siempre pensó, en algún día, escribir sobre el tema.
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El momento llegó cuando terminó de escribir Puñetazos (2023). La vorágine de violencia en el Perú y América Latina aumentaba; entonces, la historia del secuestro volvió con fuerza.
“Siempre me llamó la atención esos mundos detrás de las casas que se descascaran; siempre me quedo observando al payasito en la calle que tiene las botas despegadas y se pone maquillaje para ganarse el alimento del día”, cuenta.
Para escribir sobre Bigote, uno de los personajes centrales de la novela, Magnolia Pinedo (Áncash, 1972) se inspiró en los barrios violentos que recorrió como reportera de televisión; en esas casas donde los chicos crecían en medio de las drogas y la prostitución. Y también en los colegios sin ventanas, que tenían ladrillos por sillas.
En las páginas de su novela mueve los hilos un amor obsesionado y, luego, aparece en escena lo macabro. “Se cometen cosas lindas y horribles en nombre del amor”, recuerda la autora. Ese amor obsesivo, aquel que no acepta que una relación ya terminó, que conoce de experiencias muy próximas, explica, le sirve para hacer del acoso que sufren las mujeres el tema vital del libro.
Periodismo y libros
Pinedo construye las escenas de su novela con frases cortas y directas. Su literatura tiene vasos comunicantes con el periodismo, con la búsqueda de “la pepa”, de lo inmediato. También hubo libros “de cabecera” que la acompañaron durante el proceso de trabajo frente a la página en blanco, como Lolita, de Vladimir Nabokov, Mientras agonizo, de William Faulkner, y las novelas de Rosa Montero.
“La escritura es como ese bicho que tienes dentro y que necesitas ir comiendo para que desaparezca”, explica Pinedo. Escribir es llenarse de imágenes y de personajes que te mandan hacia donde quieren ir, cuenta.
Dato
3 años se demoró en escribir su primera novela.