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Aquel 2022, Marruecos firmó la mejor actuación de la historia de una selección africana en una copa del mundo tras eliminar a España y Portugal, pero Francia se cruzó en su camino, dejándola fuera en semifinales por 2-0.
Ahora también se ha convertido en la primera selección africana en alcanzar dos veces unos cuartos de final –además, de forma consecutiva–, tras conquistar entre medias la Copa Árabe y la Copa Africana de Naciones, en una muy polémica final contra Senegal.
La escuadra marroquí ya no es una revelación, sino una selección muy seria, que será una de las anfitrionas del Mundial de 2030, y que ahora aspira a ajustar cuentas con Francia, un país en el que han nacido seis de los jugadores que componen el equipo en el Mundial 2026.
Los Bleus, con Kylian Mbappé a la cabeza, deberán cambiar el chip tras su disputado choque de octavos de final ante Paraguay (1-0), un rival que les obligó a “ensuciarse” las manos, como reconoció el propio capitán, para hacer frente a su fútbol brusco. El equipo dirigido por Didier Deschamps deberá lidiar con unos Leones del Atlas que saben morder y que han dado un paso hacia adelante en su juego.
Marruecos se ha transformado desde que Mohamed Ouahbi ganó en marzo la Copa Africana: pasó de ser una selección de aguante y contragolpe a apostar por un fútbol más ofensivo que da riendas sueltas a jugadores de élite como el capitán Achraf Hakimi y los mediocampistas Brahim Díaz e Ismael Saibari, quien es el goleador del equipo con tres tantos, pero se lesionó ante los canadienses, y su presencia para el juego es incierta. La capacidad futbolística africana tiene todos los argumentos para frenar en seco el sueño de Francia de ganar su tercera estrella, luego de las bordadas en 1998 y 2018.
“Es un combinado excelente que atesora individualidades de primer nivel. Están aquí para ganar, les gusta tener la pelota, atacar, meter goles, y por ello tenemos que estar listos para dar nuestra mejor versión”, dijo Deschamps.
Tridente peligroso
Pero los Bleus quieren despertar a sus tres fieras –Mbappé, Michael Olise y Ousmane Dembélé– luego de que fueron anuladas por los paraguayos; un alto en el camino para el equipo que tal vez ha mostrado el mejor fútbol en Norteamérica.
El capitán marcó de penal el tanto del triunfo ante la Albirroja y sigue en la pelea por la Bota de Oro, con siete dianas en cinco partidos, una anotación menos que el máximo artillero, Lionel Messi.
A los 27 años, Mbappé, con 19 goles en mundiales, pretende ganar su segunda copa del mundo y superar a Messi como goleador histórico de la mayor cita del fútbol. El argentino ya anotó 21 tantos, una cuenta que puede aumentar tras la emotiva clasificación de Argentina a cuartos.