• VIERNES 10
  • de julio de 2026

Opinión

FOTOGRAFIA
APUNTES

Realidades que superan la ficción en los centros juveniles


Editor
Luis Vega

Director ejecutivo del Programa Nacional de Centros Juveniles


Preocupa que ahora cometen infracciones como sicariato, extorsión, y tenencia y fabricación de armas; convirtiéndose en un fenómeno que la prevención del Estado tiene como pendiente de urgencia.

El Programa Nacional de Centros Juveniles (Pronacej) recibe a los adolescentes que incurren en infracciones, y con el reto de reinsertarlos, bajo limitaciones de presupuesto y personal, desarrolla acciones para fortalecer esta misión por la que fue concebida. 

Pero no solo se trata de operatividad, el marco legal es clave si realmente queremos devolver ciudadanos de bien a la sociedad. El Código de Responsabilidad Penal del Adolescente dicta que los que infringen la ley hasta antes de su mayoría de edad deben ir a un centro reclusorio de menores hasta el máximo de su medida socioeducativa.

¿Qué genera esto? Que niños de 14 años convivan con adultos de casi 30; y es aquí donde se produce la temida contaminación criminógena.

Ante dificultades como que el 51% de los internos sea mayor de edad, y que la sobrepoblación en los centros juveniles supere el 50%, es que el Pronacej tomó medidas urgentes y viables. 

Una de las que está logrando resultados es el impulso a la variación de medida de internación a una no privativa de la libertad de los infractores que han evolucionado favorablemente y cumplen los requisitos que dicta la norma. Ya hemos presentado 118 expedientes al Poder Judicial y estamos trabajando otros más. De aprobarse, impactaría directo en el deshacinamiento de los centros de Lima y el norte.  

Además, reorganizaremos los centros juveniles para que alberguen a los jóvenes de riesgo alto en los que reúnen las condiciones mínimas de seguridad, como el de Lima. Esto permitirá agruparlos con base en su infracción y evolución, priorizando el interés superior de los adolescentes. 

Con estas y otras acciones buscamos cumplir con nuestra razón de ser, que es resocializar a este grupo humano que está rehabilitándose para tener una segunda oportunidad.

Por ello, instamos a más instituciones a trabajar unidas para fortalecer la prevención primaria y secundaria de manera transversal y permanente. La buena voluntad está bien, siempre que llegue a resultados concretos y medibles. Así cambiaremos el rumbo de la justicia penal juvenil para ser referentes de que, así como estos jóvenes, nuestro país también puede reescribir su historia.