• LUNES 13
  • de julio de 2026

Cultural

FOTOGRAFIA

Adiós, maestro Cronwell Jara: el autor de “Montacerdos” falleció a los 76 años.

Recorrió el Perú promoviendo la lectura, dirigió talleres de creación y dejó huella en varias generaciones.


Editor
Ernesto Carlín Gereda

Editor de Culturales

ecarlin@editoraperu.com.pe


Su muerte, ocurrida este domingo 12 de julio a los 76 años, deja un vacío entre lectores, escritores y talleristas que lo encontraron, durante décadas, recorriendo el país con un libro bajo el brazo y una historia lista para ser contada.

Fue un animador de ferias del libro en cualquier punto de la geografía peruana. Lo mismo conversaba con estudiantes en una biblioteca escolar que debatía sobre literatura en un auditorio universitario. Siempre había tiempo para una anécdota, un juego de palabras o una reflexión sobre el oficio de escribir.

El placer de la charla

Quienes lo conocimos como interlocutor echaremos de menos esa presencia. Era dicharachero. Conocía la replana con la misma naturalidad con la que hablaba de las filigranas de la escritura. Saltaba de una expresión callejera a una referencia literaria sin perder el hilo de la conversación. Escucharlo era asistir a una clase sin solemnidad.

Hace algunos años, durante una edición del Hay Festival en Arequipa, un grupo de escritores se reunió para fotografiarse con Mario Vargas Llosa. Era un homenaje espontáneo al Nobel arequipeño.

Ese mismo día, en Santiago de Chile, otro puñado de narradores hizo lo propio:sentó en el centro de la fotografía al piurano Cronwell Jara.

Él contaba esa historia con una sonrisa. Decía que Montacerdos era más apreciada en Chile que en su propio país.

Lo decía sin amargura; más bien con esa ironía que lo acompañaba siempre. No era extraño. Su novela, publicada en 1981, encontró tempranos lectores fuera del Perú y terminó por convertirse en un referente de la narrativa latinoamericana sobre la ciudad, la migración y los márgenes.

Nacido en Piura el 26 de julio de 1949 y criado desde niño en el Rímac, Jara convirtió ese universo popular en materia literaria.

Estudió Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y empezó a ganar reconocimiento en 1979, cuando obtuvo el Premio José María Arguedas con el cuento “Hueso duro”.

Ese mismo año recibió el primer premio del concurso Enrad-Perú por “El rey Momo Lorenzo se venga”.

Temprana gloria

Con Montacerdos alcanzó un lugar propio en las letras peruanas. Después vendrían Patíbulo para un caballo, Las huellas del puma, Agnus Dei y decenas de títulos de narrativa, poesía, teatro, literatura infantil y reflexión sobre el acto de escribir.

En 1985, obtuvo el Premio Copé de Cuento por “La fuga de Agamenón Castro”.

La vocación de enseñar

Pero acaso su obra no se limite a los libros. Durante más de cuatro décadas dirigió talleres literarios en Lima y en distintas regiones del país.

Decenas de escritores recuerdan haber recibido de él una observación precisa, una corrección o una palabra de aliento. Enseñaba que escribir exigía escuchar el ritmo del habla, conocer la vida de los personajes y desconfiar de las frases fáciles.

Ese trabajo silencioso fue reconocido en 2019, cuando la Casa de la Literatura Peruana le otorgó el premio a la trayectoria. Cuatro años después, la Feria Internacional del Libro de Lima también distinguió su aporte a las letras nacionales.

Dato

26 de julio hubiera cumplido 77 años de edad.