Decano de la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Científica del Sur
Su naturaleza estratégica la define como una condición existencial para cualquier sociedad. En su misión de formación de capital humano requiere del presupuesto adecuado, la eficacia y monitoreo en la gestión, de políticas claras e inmediatas desde las cuales se entienda su aceptación como prioridad. Más allá de los discursos y los buenos deseos se tiene que activar inmediatamente aquello que permita reducir la brecha de infraestructura tanto de los colegios como de las universidades. Un espacio digno es la base para que nuestros niños y jóvenes sientan que la preocupación se traduce en soluciones visibles y de convivencia.
Simultáneamente se debe asegurar la meritocracia en la selección docente. Es clave incentivar la presencia de nuestros mejores profesores en los lugares en los que la brecha educativa es más notoria. La forma del Estado tiene rostro de profesionales íntegros y altamente capacitados para formar en aquellos puntos geográficos y culturales que han tenido abandonos históricos, vinculando estrechamente el circuito productivo regional y localizado con la propia educación. El gobierno que transforme la educación será el más recordado.
Por ello, el consenso político por la educación es una exigencia moral y social. Hay urgencias suficientemente evidentes como para que se organicen los acuerdos y sus inmediatas implementaciones.
El legado posible va más allá de las distracciones coyunturales; la urgencia de asegurar el futuro del país pasa por reforzar el presente inmediato. Esa es la demanda de todos los días y en el territorio nacional: presencia del Estado para mejorar las vidas y convertir las aulas en universos de viabilidad. Jamás hay que olvidar que formamos personas, promovemos ciudadanía e impulsamos individuos que originen valor.
Cada uno de nuestros compatriotas requiere que se le devuelva la esperanza.
Por eso, si la educación se convierte en la absoluta prioridad, otorgará a cualquier gobierno el grado de legitimidad suficiente. Es en cada aula donde se teje el futuro que anhelamos; es en cada una de esas experiencias educativas donde descansa la posibilidad de un país mejor y brillante.