• MARTES 14
  • de julio de 2026

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Suplemento Jurídica: Así empezó la transformación digital del Poder Judicial peruano. Lea la historia

Lima Norte marcó el inicio de la justicia digital


Editor
Edgardo Torres López

Juez Superior Titular de la Corte Superior de Justicia de Lima Norte


A lo largo de 200 años de República, el Poder Judicial ha sido un espejo de nuestra propia historia, con claroscuros. Hemos visto magistrados que, en plena Guerra del Pacífico, antepusieron la defensa de la soberanía nacional al usurpador, resistiendo con dignidad en la Batalla de Miraflores. Hemos visto procesos emblemáticos en el siglo XX que pusieron a prueba nuestra resiliencia democrática. 

En otro orden de ideas, tal vez en un grado menor, en el siglo XXI, el Poder Judicial vivió una de sus transformaciones más profundas y silenciosas: la revolución digital, una epopeya que sin lugar a duda tuvo su epicentro en la Corte Superior de Justicia de Lima Norte en el año 2006.

El 2006: La audacia de la primera luz
En el año 2006, la CSJ de Lima Norte fue centro de justicia y también un laboratorio de futuro. Mientras el sistema judicial en general se aferraba a los expedientes de papel y a las notificaciones físicas, bajo la presidencia del Dr. José Alberto Infantes Vargas (2005-2006), se gestionó el servicio de notificaciones electrónicas. implementándose por primera vez en el Perú un sistema de casillas electrónicas basado en software libre y costo cero, con el amparo de la Ley 27419 del 2001.

Fue un hito histórico inaugurado el 26 de abril de 2006. Lamentablemente, la falta de visión de la gerencia de informática de entonces no solo ignoró este avance, sino que lo castigó, relegando a Lima Norte del presupuesto correspondiente, por haberse adelantado a su tiempo. 

La Video Audiencia: Rompiendo las fronteras geográficas
Casi simultáneamente, otra muralla caía. El 15 de diciembre de 2006, en el Tercer Juzgado de Familia de Lima Norte (Expediente N°. 2311-2005), el juez Luis Alberto Salinas Bernal, realizó la primera video audiencia en la historia del Perú, conectando en tiempo real a una demandada residente en los Estados Unidos con nuestro sistema judicial para un proceso de adopción. Este acto, inicialmente recibido con el escepticismo de quienes argumentaban una supuesta falta de ley autoritativa o la vulneración del principio de inmediación, fue el "caballo de Troya" que abrió las puertas de la modernidad. 

Tras este paso inicial, la Segunda Sala Civil, en el año 2007, integrada por quien suscribe el presente artículo, los jueces Hilda Huerta Ríos y José Aliaga, también realizamos diversas video audiencias en procesos de Exequatur (Homologación de Sentencias extranjeras).

En primera instancia, las juezas de familia Cecilia Isabel Siaden Añi, María Zapata y Jessica Campos, continuaron impulsando esta vía, permitiendo que la justicia llegara a donde el ciudadano estuviera, sin necesidad de desplazamientos costosos o extenuantes.

A nivel nacional la OCMA, en el 2011, en la Unidad de Procesos Disciplinarios, integrada por los jueces Altabas Kajatt, Torres López, y Reyes Puma; también impulsó con éxito la modernización de los procesos administrativos disciplinarios; realizándose más de mil video audiencias en las Jefaturas de los Jueces Supremos Enrique Mendoza Vásquez y Ana María Aranda Rodríguez
 
Lecciones para el futuro: De la virtualidad a la justicia inteligente
La historia de la informática judicial en el Perú es un testimonio de cómo la innovación, cuando se sostiene en el tiempo, transforma la realidad. Si bien el camino ha sido difícil, los hitos logrados en Lima Norte —desde la implementación de notificaciones electrónicas en 2006 hasta las primeras video audiencias— no fueron actos aislados, sino los cimientos para construir los principios de acceso a la justicia, debido proceso, y tutela judicial efectiva.

El desafío actual no es identificar las deficiencias del pasado sino mirar al futuro para liderar la evolución necesaria. La virtualidad, que la pandemia de 2019 consolidó como una necesidad operativa, fue el primer paso. Contamos con una hoja de ruta clara: el acceso remoto a expedientes, la consolidación de la firma digital y la automatización inteligente de proveídos de trámite. 

Estamos ante la oportunidad histórica de integrar herramientas que redefinirán nuestra eficiencia:
-Expediente Judicial Electrónico (EJE): La digitalización total que permite la trazabilidad absoluta del proceso, eliminando la dispersión física de los documentos.
-Blockchain: Una tecnología de registro descentralizado y seguro que garantiza la inmutabilidad de los actos procesales, proporcionando una "huella digital" infalsificable para cada resolución y movimiento judicial.
-Metaverso Judicial: Espacios de interacción virtual inmersivos donde la inmediatez procesal se vive en tiempo real, permitiendo que magistrados, partes y defensores coincidan en entornos seguros y accesibles, rompiendo definitivamente las barreras geográficas.
-Inteligencia Artificial (I.A.): La inmensa posibilidad de incorporar algoritmos que procesen datos en tiempo real, brindando al magistrado un soporte analítico que hace la justicia más precisa, predecible y, sobre todo, oportuna para el ciudadano.

Esta historia no es solo una crónica de bits y píxeles; es el tributo a quienes, desde la convicción personal y la capacidad técnica, demostraron que el Poder Judicial es capaz de renovarse. La modernización requiere de un espíritu de colaboración institucional; sumar voluntades para que estas innovaciones dejen de ser proyectos aislados y se conviertan en el estándar de nuestro sistema.

El Poder Judicial del futuro, ese que hoy proyectamos, será aquel que logre armonizar la tradición del buen derecho con la potencia de la I.A., el blockchain y la arquitectura digital. Invitamos a la comunidad judicial a no ver estas herramientas como una amenaza a la forma tradicional, sino como la evolución natural para servir al justiciable con la rapidez, transparencia y eficacia que nuestra República merece.