• MIÉRCOLES 15
  • de julio de 2026

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‘Banking as a Service’ en Perú: lo que el nuevo reglamento exige a bancos y ‘fintechs’

La aprobación del reglamento marca un punto de inflexión en la transformación digital del sistema financiero peruano.


Editor
Miluska Gutierrez Vega

Asociada Principal de Garrigues


Más allá de regular un modelo de negocio que ya venía desarrollándose en el mercado, la SBS envía una señal clara: la innovación continuará, pero bajo reglas que definan responsabilidades, estándares de gestión de riesgos y protección al usuario.

Es el primer desarrollo normativo de la Hoja de Ruta de Finanzas Abiertas presentada por la SBS, la cual prevé que la regulación de BaaS sea la base sobre la que posteriormente se implementará el sistema de banca abierta y, en una etapa posterior, un ecosistema de finanzas abiertas que permita el intercambio seguro de datos financieros con consentimiento del usuario.

Lo que cambia en concreto
 
El proveedor de servicios BaaS –es decir, la entidad supervisada– mantiene responsabilidad integral frente al cliente y ante la SBS, independientemente de que el servicio se canalice a través de un tercero.

Esto implica que las áreas de cumplimiento, riesgos operacionales, seguridad de la información y prevención de lavado de activos deben extender sus marcos de gestión al perímetro completo del modelo, incluyendo la actividad del receptor. A su vez, el receptor tiene prohibido subcontratar los servicios recibidos y utilizar denominaciones que sugieran una condición regulatoria que no posee.

El reglamento exige contratos con cláusulas mínimas obligatorias sobre distribución de comisiones, ciberseguridad, resolución anticipada, auditoría y transparencia al consumidor. 

Cada nueva relación BaaS debe pasar por el procedimiento de evaluación de riesgos por nuevos productos, y los proveedores tienen la obligación de mantener un listado actualizado de receptores, reportable semestralmente a la SBS y publicado en su página web. 

Lo que las empresas deberían revisar ahora 

Tanto bancos como fintechs que ya operan bajo esquemas de distribución de productos financieros necesitan evaluar si sus acuerdos vigentes califican como prestación de servicios BaaS bajo la nueva definición y, en consecuencia, si requieren adecuación contractual, ajustes en sus políticas de riesgos y nuevos flujos de reporte. 

Para las fintechs no supervisadas, el reglamento representa tanto una oportunidad como un nuevo estándar de exigencia. Si bien les permite integrarse formalmente al sistema financiero mediante alianzas con entidades supervisadas, también les impone obligaciones operativas relevantes en materia de transparencia, gestión de reclamos, seguridad de la información y cumplimiento de los estándares definidos por la entidad financiera. Estas empresas deberán adecuar sus procesos para responder a las exigencias de sus aliados regulados.

El mensaje de la SBS es claro: el mercado no solo debe prepararse para cumplir un nuevo reglamento, sino para un cambio estructural en la forma en que se diseñarán, distribuirán e integrarán los servicios financieros en los próximos años. Las entidades que comiencen hoy ese proceso de adecuación estarán en mejor posición para competir cuando el ecosistema de finanzas abiertas se consolide.