• JUEVES 16
  • de julio de 2026

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Pronacej destaca avances en la resocialización de adolescentes con medidas socioeducativas

La reinserción social de adolescentes sigue siendo uno de los mayores desafíos para la justicia, empero más del 72 % de jóvenes atendidos por el Pronacej lograron avanzar.

La reinserción social de adolescentes en conflicto con la ley penal continúa siendo uno de los mayores desafíos para cualquier sistema de justicia juvenil. Aunque no todos los procesos culminan con éxito, más del 72 % de los adolescentes atendidos por el Pronacej lograron avanzar en su proceso de reinserción social. 

Hay historias que desafían los prejuicios y evidencian que una segunda oportunidad puede marcar la diferencia entre repetir un error o construir un nuevo proyecto de vida.

En el contexto de esta fecha, el Pronacej destaca los avances alcanzados en la recuperación y transformación de adolescentes que cumplen medidas socioeducativas, poniendo el énfasis no en la infracción cometida, sino en las oportunidades que les permitieron cambiar su rumbo.

Detrás de cada proceso de resocialización existe un trabajo permanente desarrollado por equipos técnicos interdisciplinarios de los Centros Juveniles de Diagnóstico y Rehabilitación (CJDR) y de los Servicios de Orientación al Adolescente (SOA). 


Psicólogos, trabajadores sociales, educadores y especialistas, promueven el fortalecimiento de habilidades sociales, la formación educativa y laboral, así como la construcción de proyectos de vida alejados de la violencia y la reincidencia.

El resultado es alentador: el Pronacej ha logrado la reinserción educativa de 1424 adolescentes en los niveles de primaria y secundaria. Asimismo, 127 adolescentes cursan estudios superiores en institutos y universidades, mientras que 121 jóvenes fueron insertados en el mercado laboral, fortaleciendo sus posibilidades de desarrollo e independencia.

Estos avances, también encuentran respaldo en las cifras reportadas por el Instituto Nacional Penitenciario (INPE), que señalan que solo el 4 % de los jóvenes que infringieron la ley reincidieron en una nueva infracción, un indicador que evidencia el impacto positivo de los procesos de intervención y acompañamiento orientados a la reinserción social.


Más allá de las cifras 

Las historias de cambio reflejan el impacto de estos procesos. Un adolescente del CJDR Lima relató que llegó al centro juvenil pensando que encontraría una realidad similar a la de un penal. Sin embargo, descubrió un espacio donde aprendió valores como el respeto, la honestidad y la empatía, además de fortalecer sus habilidades en los talleres productivos. 

Hoy reconoce la importancia de la familia y afirma que su principal motivación es convertirse en un ejemplo positivo para su hijo. “El verdadero cambio empieza cuando uno decide transformar su manera de pensar y actuar”, afirma.

Otro adolescente del mismo centro juvenil logró insertarse laboralmente en OXXO, en el área de atención al cliente. Dijo que al inicio sentía frustración y cólera por su situación, pero que el acompañamiento recibido le permitió replantear su futuro. Actualmente, aspira a estudiar maquinaria pesada cuando culmine su medida socioeducativa y sostiene que la reinserción social sí es posible. “Antes pensaba que no podía cambiar ni salir adelante, pero hoy sé que sí puedo y voy a esforzarme mucho más para lograrlo”.

El Director Ejecutivo del Pronacej, Luis Vega, considera que estas historias revelan que, detrás de cada adolescente hay mucho más que una infracción. “Mientras muchos ven una estadística o un problema, nosotros vemos jóvenes que aún tienen una historia por escribir. Ellos nos demuestran que, con paciencia, firmeza y empatía, el cambio es posible”, señala.

Los equipos técnicos del Pronacej afirman que la resocialización no es un proceso lineal. Existen retrocesos y desafíos permanentes, pero nunca debe subestimarse el poder de la palabra, el respeto y la escucha activa. 

Asimismo, señalan que la labor que realizan es una de las más retadoras e incomprendidas, pues requiere mantener un equilibrio constante entre la seguridad y la oportunidad, entre la autoridad y la empatía.

Por eso, al conmemorarse esta importante fecha, se reconoce el compromiso de los servidores públicos del programa, destacando que, aunque cada profesional cumple una función técnica distinta, todos comparten la misma misión: acompañar el proceso de resocialización de los adolescentes en conflicto con la ley penal.

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