Opinión
Comunicadora social y escritora
Creo que vale la pena bajar el acelerador innecesario, ignorar la prisa que nos meten las redes sociales y empezar a disfrutar el día con su propio afán sin pensar en lo que sucederá en un tiempo que aún no llega. Por supuesto que reconozco que es más fácil escribir que hacerlo, me pasa últimamente que en la madrugada me pongo a hacer números en ecuaciones que me generan ansiedad, también es verdad que otras veces imagino terribles escenarios y en muchas más, me pongo a rezar confiando en que el de arriba no soltará mi mano y ahí logro conciliar el sueño, pero a pesar de las cosas que inevitablemente nos generan preocupación o tristeza, estoy convencida de que lo fundamental es tener una meta, todo es posible cuando hay un lugar claro hacia dónde dirigirnos.
De esta manera, veo hacia atrás y siento que los días y meses se han ido muy rápido, pero también me gusta reconocer que este año empecé con el sueño de ser librera y, a veces, ese es el motivo de mi desvelo y, al mismo tiempo, de mi alegría. Suspiro pensando en el futuro porque he aprendido a no hacer planes a demasiado largo plazo y los que hago a corto plazo, los hago un poco a ciegas. Sigo dando saltos al vacío sin red, sigo cerrando los ojos y confiando en el porvenir. A veces también lloro, especialmente cuando los planes cambian y la tristeza se anida en mi corazón. Ahí es cuando debo aceptar que ciertas cosas no saldrán como estaban en mi cabeza y debo guardar los abrazos para cuando llegue el tiempo, pero aún ahí sigo agradecida por tener un minuto más de vida. Quiero creer que a veces la vida no me concede lo que pido en el tiempo que lo deseo para darme un aprendizaje y lo tomo así, con agradecimiento desde la humildad.
Corolario, esta columna es un recordatorio de que el tiempo se va y es necesario vivirlo realmente, no desde la presión de las redes sociales, sino desde nuestra realidad y en nuestro ritmo. Escribo para desear que puedan verse en el espejo y tenerse un poco de fe, para que puedan tomar el riesgo y hacer que las cosas pasen, si no es ahora, cuándo. Así que cierro estas líneas con la frase de Henry David Thoreau: “Ve con confianza en la dirección de tus sueños. Vive la vida que has imaginado”.