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Este gravamen, que entrará en vigor el 22 de julio, responde a una investigación de un año de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) sobre las políticas comerciales del gigante suramericano, informó un alto funcionario.
Una serie de productos, entre ellos la carne de res, el café y ciertas piezas de aeronaves, quedarán exentos, además de otros bienes que Estados Unidos no produce, añadió esa fuente.
Demanda
“Las prácticas comerciales desleales de Brasil han impedido que los trabajadores y productores estadounidenses accedan a este importante mercado”, justificó posteriormente en una nota el propio representante comercial estadounidense, Jamieson Greer.
“Seguimos abiertos a continuar las negociaciones con Brasil para lograr los cambios necesarios”, añadió.
El gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva repudió el nuevo arancel y dijo que “no reconoce la legitimidad de investigaciones sin respaldo en las reglas multilaterales de comercio”, en referencia al proceso adelantado por la oficina comercial de la USTR.
Reciprocidad
“No hay justificación para medidas unilaterales contra nuestro país. Según estadísticas del propio gobierno norteamericano, EE. UU. acumuló en los últimos 15 años 424,500 millones de dólares en superávit de bienes y servicios con Brasil”, se lee en un comunicado. El texto también precisa que Brasilia “iniciará de inmediato los trámites para activar los instrumentos previstos en la Ley de Reciprocidad”, aprobada por unanimidad en abril de 2025 por el Congreso en medio de la ofensiva arancelaria que el gobierno de Donald Trump inició ese año contra decenas de países.
Negociación
Poco después de conocerse el nuevo gravamen, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, afirmó que Lula y su gobierno “no han negociado con Estados Unidos de buena fe”.