• VIERNES 17
  • de julio de 2026

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Enrique Varsi-Rospigliosi: Tras casi 400 cambios, el Código Civil peruano sigue respondiendo a nuevos desafíos

La historia detrás de cada cambio del Código ahora está reunida en una obra.

Después de reconstruir más de cuatro décadas de evolución, reformas y desarrollo jurisprudencial del Código Civil, ¿considera que ha llegado el momento de debatir la elaboración de un nuevo Código, o el texto vigente puede seguir perfeccionándose con reformas parciales? 
–No. El Código Civil de 1984 tiene todavía una larga, larga vida por delante. Lo que se necesita no es deshacerse de él y empezar de cero, sino remozarlo mediante la jurisprudencia y la doctrina que lo reinterpretan constantemente. Una investigación como esta demuestra eso: el Código ha sabido adaptarse durante cuarenta años a través de reformas puntuales y de la interpretación inteligente de sus normas. Antes que invertir tiempo y recursos en elaborar un código enteramente nuevo –una tarea monumental que tomaría años– sería mucho más productivo reavivar el debate sobre el Anteproyecto de reforma del Código Civil de 2016. Ese trabajo identificó puntos específicos de mejora y podría retomarse con el rigor que se merece. Las reformas parciales, estratégicas, bien pensadas y respaldadas por el análisis histórico constituyen el camino más inteligente y viable para perfeccionar un código que, en lo fundamental, ha funcionado bien. 

–Además de su utilidad para jueces, abogados, fiscales y académicos, ¿cómo puede esta investigación contribuir a las futuras reformas del Código Civil y orientar la agenda del nuevo Congreso y del Poder Ejecutivo, que pronto asumirán funciones?
 –Una investigación rigurosa sobre la evolución del Código Civil a lo largo de cuatro décadas genera información invaluable: documenta qué reformas fueron efectivas, cuáles dejaron problemas sin resolver, dónde hubo errores legislativos previos que se corrigieron después, dónde surgieron vacíos inesperados. Eso es exactamente lo que un nuevo Congreso y un Poder Ejecutivo necesitan para diseñar reformas futuras más inteligentes. En lugar de legislar sobre supuestos, podrían legislar sobre el registro histórico real de cómo funcionó la ley. Una herramienta como esta, que sistematiza cuatro décadas de cambios normativos y jurisprudenciales, se convierte en un insumo estratégico para agendas legislativas genuinamente informadas. No es consulta pasiva: es inteligencia institucional para mejores políticas públicas. 

– Tras diez ediciones, ¿qué necesidades del ejercicio profesional atiende el Código Civil peruano cronológico que las ediciones tradicionales aún no cuentan? 
 –Las ediciones tradicionales que circulan perpetúan una confusión histórica: omiten reformas silenciosas, presentan sumillas incompletas y no muestran la evolución real de cada artículo a lo largo de cuatro décadas. Para un abogado litigante, un juez o un fiscal, eso representa un obstáculo concreto que consume un tiempo valioso, genera incertidumbre jurídica y, en casos graves, conduce a argumentaciones débiles o decisiones mal fundamentadas. El Código Civil cronológico resuelve esto directamente: cuando una norma ha sido reformada, aquí aparecen todas sus versiones ordenadas cronológicamente. No es un capricho editorial; es la respuesta trabajada a lo que los operadores del derecho llevan años pidiendo: una herramienta pensada para la práctica real, no para adornar una estantería.

–Su obra presenta la evolución cronológica  de cada artículo desde 1984. ¿Por qué considera que esa perspectiva es importante para la interpretación y aplicación del Derecho civil?
–Entender por qué cambió una norma es tan importante como saber que cambió. Cuando un juez o fiscal enfrentan una interpretación conflictiva, pueden conocer exactamente qué deficiencia legislativa se buscó corregir y qué debate hubo detrás. Para un abogado litigante, rastrear cómo evolucionó una norma le permite comprender bajo qué versión se dictaron los precedentes que cita y mostrar cómo la jurisprudencia respondió a cada reforma. Eso transforma un argumento genérico en uno sólido, persuasivo y documentado. La cronología no es un lujo de historiadores: es un instrumento de precisión jurídica que transforma la forma de argumentar y decidir en casos reales.

–Al incorporar la jurisprudencia del Tribunal Constitucional y los Plenos Casatorios Civiles, ¿cómo se convierte esta obra en una herramienta de trabajo y no solo de consulta? 
–La obra incluye referencias a la jurisprudencia del Tribunal Constitucional que marcó la aplicación de distintos artículos en casos relevantes. Además, incorpora anotaciones sobre cómo la Corte Suprema los interpretó a través de los Plenos Casatorios Civiles, vinculando cada artículo con sus casos emblemáticos. Es decir, no presenta solo el texto legal aislado; sino el texto acompañado de su desarrollo jurisprudencial para casos concretos. Un abogado no busca únicamente una norma: busca cómo los tribunales supremos la han entendido cuando realmente ha importado. Un fiscal que fundamenta una posición, un juez que decide un caso difícil o un notario que valida un documento antiguo encuentra aquí el respaldo de la interpretación institucional que da solidez a sus argumentos. La obra transforma la consulta pasiva en una herramienta de trabajo activo.



–¿Qué problemas concretos del trabajo jurídico o de la enseñanza del Derecho busca resolver esta edición? 
–Para un abogado litigante, el acceso a la norma vigente y sus precedentes permite construir argumentaciones documentadas y persuasivas. Para un juez, conocer la evolución normativa y los debates legislativos aporta claridad en interpretaciones conflictivas. Un fiscal fundamenta su posición sobre la base de normas cuya transformación comprende íntegramente. Un notario sabe exactamente qué versión de una norma regía en una fecha determinada, lo que le permite respaldar documentos antiguos con sustento histórico. Para un docente, el aprendizaje deja de ser una memorización mecánica: los estudiantes observan cómo evolucionó el pensamiento jurídico peruano y cómo la ley responde a los cambios sociales. Y para un estudiante, ello enriquece su formación y lo prepara mejor para la práctica profesional. Cada usuario encuentra exactamente lo que necesita según su función. 


Práctica jurídica

Las cerca de 400 modificaciones que ha experimentado el Código Civil peruano desde 1984 evidencian su constante evolución normativa, señala Varsi-Rospligliosi. 
Por ello, esta décima edición cronológica del Código Civil reúne en un solo volumen más de cuatro décadas de cambios normativos para una consulta integral y actualizada.
 “Con cada nueva edición se incorporaron mejoras y referencias actualizadas. Los usuarios de ediciones anteriores reconocerán ese aporte. Quienes accedan ahora, por vez primera, encontrarán un producto probado en la práctica real y confiable”, anota el catedrático e investigador certificado en el Renacyt del Concytec .
 En efecto, con 639 páginas y publicada por el Instituto Pacífico, la obra ofrece una referencia jurídica completa y accesible para el estudio y la práctica del Derecho Civil. Finalmente, sistematiza la evolución del principal texto del ordenamiento civil peruano.


Reduce incertidumbre
En un contexto marcado por reformas legislativas permanentes y cambios en la interpretación jurisprudencial, el jurista Varsi-Rospigliosi asevera que contar con una fuente completa, accesible y confiable sobre la evolución del Código Civil constituye una necesidad estructural para fortalecer la seguridad jurídica en el país. Añadió que el conocimiento documentado de los cambios incorporados a cada disposición, junto con su desarrollo jurisprudencial, permite a jueces, fiscales, abogados y demás operadores del derecho construir argumentos sustentados en bases objetivas y no en interpretaciones fragmentadas o incompletas. Ello, aclara, reduce la incertidumbre jurídica, fortalece la fundamentación de las decisiones judiciales y mejora la calidad de las posiciones que se defienden en los procesos. Asimismo, enfatiza que la seguridad jurídica depende, en gran medida, de que todos los operadores manejen información uniforme y confiable sobre la evolución de las normas, favoreciendo una aplicación más coherente, predecible y consistente del ordenamiento jurídico peruano.