Crónica: hace 40 años, Argentina celebró su triunfo en el Mundial de México 86 [fotogalería]
José Vadillo Vila
Periodista
Fotos: Archivo Histórico del Diario Oficial El Peruano
Era 29 de junio de 1986 y el Estadio Azteca era el centro del mundo. El coloso deportivo de la capital mexicana aún tenía nombre precolombino, y más de 114 mil almas respiraban al unísono desde sus tribunas para la final del Mundial de México 86.
Ese mediodía de domingo de hace cuatro décadas, los asistentes al Azteca serían testigos de la pasión y las habilidades de 22 hombres con el esférico buscando el arco rival.
La mitad en el gramado vestía uniforme albiceleste (Argentina) y los once restantes (Alemania), camisetas verdes con tres franjas blancas cayendo por los hombros.
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En el Perú, estaba fresca en la memoria colectiva la guerra de Las Malvinas (1982), y el corazón de los incas apostaba por los paisanos de don José de San Martín.
Los televisores eran aparatos cuadrados y pesados, tenían antenas de conejo para captar el mundo a colores y, en los hogares más pudientes se tenían controles remotos para cambiar de canal sin levantarse del sofá.
Los diecinueve millones de peruanos siguen en casas, restaurantes, bares y mercados las incidencias del partido. Ese día, y durante noventa minutos, casi no circularon vehículos por las arterias del país.
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Diego Maradona tenía estampado el 10 en la espalda y era la megaestrella de los dirigidos por Carlos Salvador Bilardo.
Una semana antes, el Diego fue el autor de dos goles ante los ingleses. Ambas anotaciones pasarían a la historia del balompié mundial como el gol de “La mano de Dios” y el “Gol del siglo”. Con ese 2-1, Argentina superó los cuartos de final y alistó su pasaporte para el cotejo final del Mundial de México 86, ante la escuadra alemana.
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El árbitro brasilero Romualdo Arppi Filho dio pitazo inicial en el Azteca. Si bien el defensa bonaerense José Luis Brown había anotado el primer gol del cotejo a los 23 minutos, el periodista y exfutbolista español Pedro Escartín escribió con justicia en La Crónica lo calificó de “mediocre”. “El primer tiempo -escribió- no tuvo calidad. El temor era mutuo y los jugadores, especialmente los alemanes, se preocupaban más de marcar y destruir al contrario, que de poner en marcha ideas propias”.
En el segundo tiempo del domingo más importante del año 1986, las escuadras argentinas y alemanas desplegaron sus artillerías y sapiencia deportiva sobre el césped del Azteca, elevando los 45 minutos finales a categoría de espectáculo imperecedero.
El centrodelantero santafesino Jorge Valdano convirtió el segundo tanto de los gauchos a los 56 minutos, pero los alemanes no tenían por menos a Karl-Heinz Rummenigge entre sus filas, quien ya cargaba en su CV dos balones de oro. El delantero alemán firmó con el balón su gol en el arco de Nery Pumpido a los 74.
Los germanos soñaban con llevarse la copa a Berlín. Rudi Völler había inyectado piernas frescas en el segundo tiempo y tocó las puertas de Pumpido con el segundo gol, a los 81 minutos. El Azteca enmudecía con el empate de los europeos, ese silencio sepulcral se sintió hasta en la embajada de Argentina en Lima, y el embajador Anselmo Antonio Marini se ajustaba la corbata; pero los chicos de Bilardo, no desfallecían.
Mejor que lo cuente Escartín: “Cuando poco antes de que el árbitro Arppi Filho, consultara la hora, [Jorge] Burruchaga, hoy el mejor de los veintidós, ve un espacio libre, aprovecha el lanzamiento y penetra rápido, lúcido y cuando [Harald] Schumacher, el arquero alemán, sale, dispara raso, tranquilo a hacer gol, sin espectacular potencia.” El triunfo argentino, el 3-2, es merecido y vitoreado. Argentina besa, por segunda vez en su historia, la copa mundial.
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Entonces, en Lima, al final del cotejo, en las cercanías a la Embajada de la República Argentina en el Perú, la fiesta se armó después de esta misa deportiva. En el cruce de las avenidas 28 de julio y Arequipa, los cuerpos fueron formando una multitud alegre, colorida, la copa era argentina y del pueblo latinoamericano, Alguien elevó la imagen de Carlitos Gardel como la de un santo que entona tangos de la victoria.
La plazuela Bélgica, al frente del recinto diplomático, se volvió el epicentro de la improvisada fiesta: a los residentes argentinos en Lima, se sumaban entusiastas del Boca Juniors y el River Plate, periodistas y fotógrafos. Los argentinos entonaban entre lágrimas las notas de su himno nacional, mientras los autos en caravana hacen sonar sus bocinas a lo largo de la avenida Arequipa, y el embajador Marini se ponía a recordar su cercanía con su paisano Bilardo, nacido en La Plata. El Mundial de México 86 lo ganó Argentina y quedaba también un poquito como un triunfo de los peruanos. “Argentina, Argentina”, se oyó vitorear hasta tarde en la plazuela Bélgica. “Estos son, aquí están, los campeones del mundial…”. Lo juro que Bilardo y Cía. lo oyeron desde el Azteca.
(FIN) JVV/JVV
Fotogalería: Archivo Histórico del Diario Oficial El Peruano
Leyendas: Raúl Borda Pacheco
En gran caravana, los aficionados argentinos se desplazan en sus vehículos para celebrar el campeonato alcanzado en México 86. (Lima, 29 junio de 1986). Foto: Archivo Histórico de El Peruano / Víctor Palomino
Escenas llenas de colorido y emoción, en las que no faltaron pitos, matracas y banderas argentinas, se vivieron en toda la capital. (Lima, 29 junio de 1986) Foto: Archivo Histórico de El Peruano / Virgilio Molero
La embajada de Argentina en el Perú se convirtió en el principal punto de encuentro para cientos de hinchas albicelestes. (Lima, 29 junio de 1986) Foto: Archivo Histórico de El Peruano / Virgilio Molero
Con banderas y matracas, residentes argentinos toman las calles de la capital para celebrar el segundo título mundial de la albiceleste. (Lima, 29 junio de 1986) Foto: Archivo Histórico de El Peruano / Víctor Palomino
Peruanos y argentinos siguieron minuto a minuto la transmisión de la final de México 86 en restaurantes y bares de la capital. (Lima, 29 junio de 1986) Foto: Archivo Histórico de El Peruano / Virgilio Molero
Un residente muestra un cuadro del zorzal criollo, Carlos Gardel, durante las celebraciones en Lima por el campeonato mundial obtenido por la albiceleste. (Lima, 29 junio de 1986) Foto: Archivo Histórico de El Peruano / Virgilio Molero
Así lucieron las calles de la capital, sin tráfico, durante la transmisión de la final de México 86. (Lima, 29 junio de 1986) Foto: Archivo Histórico de El Peruano / Rómulo Luján
Con emoción, el embajador de Argentina, Anselmo Antonio Marini, celebra junto a una multitud de compatriotas la conquista del título mundial. (Lima, 29 junio de 1986) Foto: Archivo Histórico de El Peruano / Virgilio Molero
¡Grito de gol! El preciso instante en que un grupo de hinchas estalla de júbilo en un bar limeño tras una anotación de la selección argentina durante la gran final de México 86. (Lima, 29 junio de 1986) Foto: Archivo Histórico de El Peruano / Virgilio Molero