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El monitoreo se desarrolla entre junio y setiembre, periodo en el que se registran las temperaturas más bajas del año. Para ello, especialistas del Programa Nacional de Vivienda Rural (PNVR) instalan termohigrómetros que registran de manera permanente la temperatura y la humedad en distintos ambientes de las viviendas. La información es descargada y procesada cada 30 días para realizar un seguimiento continuo del comportamiento térmico de los módulos.
Cada vivienda cuenta con cuatro puntos de medición ubicados en el dormitorio, el área social o comedor, el exterior de la vivienda Wasiymi y el dormitorio tradicional de la familia. Esta metodología permite comparar las condiciones térmicas entre ambos espacios y medir el impacto de las tecnologías bioclimáticas implementadas por el Ministerio de Vivienda.
Objetivo
“La evaluación que hemos puesto en marcha nos permitirá verificar que estas casitas realmente responden a las necesidades de las familias que viven en las zonas más frías del país y seguir mejorando las condiciones de habitabilidad y protección de nuestra población rural”, sostuvo el ministro de Vivienda, Wilder Sifuentes Quilcate.
Durante 2026, la Unidad de Asistencia Técnica y Sostenibilidad (UATS) instaló 42 puntos de monitoreo en viviendas ubicadas en Puno, Cusco, Huánuco, Junín, Apurímac, Ayacucho, Huancavelica y Pasco, regiones priorizadas por presentar las condiciones climáticas más severas durante la temporada de bajas temperaturas.
Mediante los resultados también se busca incorporar mejoras en futuros proyectos y seguir impulsando soluciones habitacionales que protejan la salud y la calidad de vida de las familias que enfrentan cada año las bajas temperaturas.