Opinión
Jefe institucional del IGP
A lo largo de este siglo de trabajo, la ciencia ha estado acompañada por un desafío permanente: mantener operativas grandes redes de monitoreo geofísico distribuidas en todo el territorio nacional. Ese camino comenzó con la operación del radar ionosférico más grande del mundo, ubicado en nuestro Radio Observatorio de Jicamarca. La experiencia adquirida permitió que ingenieros y técnicos del IGP desarrollaran capacidades para reparar, adaptar y operar diversos instrumentos científicos. Sin proponérnoslo inicialmente, habíamos sentado las bases de un laboratorio de instrumentación y desarrollo tecnológico.
El siguiente paso fue demostrar que también podíamos diseñar y construir nuestra propia tecnología. Así nació el primer magnetómetro desarrollado íntegramente en el Perú. Hoy estos equipos forman parte de redes de monitoreo instaladas en Sudamérica y Europa, y contribuyen al estudio de las variaciones del campo magnético terrestre y su impacto en sistemas de comunicación y navegación.
El reto continuó con el diseño del primer radar perfilador de viento, destinado a investigar la dinámica atmosférica. Posteriormente desarrollamos drones especializados para el monitoreo volcánico, capaces de operar a más de 6,000 metros de altitud con sensores de temperatura, gases y cámaras de alta resolución. Estos equipos permitieron obtener modelos tridimensionales de los volcanes Sabancaya y Ubinas, y aportaron información clave que hizo posible alertar, con 15 días de anticipación, sobre la erupción del volcán Ubinas en 2023.
La innovación también ha fortalecido la gestión del riesgo de desastres. El IGP diseñó y construyó sistemas de monitoreo y alerta para huaicos y lahares que hoy operan en quebradas críticas de Arequipa, Huaycoloro (Lima) y Limón (Piura), los que brindan información oportuna para la toma de decisiones.
Uno de los logros más representativos es el desarrollo del radar meteorológico SOPHy, una tecnología nacional capaz de monitorear precipitaciones en un radio de hasta 60 kilómetros mediante doble polarización. En 2025, fue desplegado en Piura para apoyar el seguimiento de las lluvias asociadas al fenómeno El Niño, y compartió información con el Senamhi. Actualmente opera en nuestro Observatorio Geofísico de Huancayo, donde contribuye al estudio de las precipitaciones y del retroceso del nevado Huaytapallana.
Trabajamos en el desarrollo de nuevos radares para monitorear movimientos en masa y de tecnologías que permitan obtener imágenes tridimensionales de la ionosfera. Hoy el IGP no solo genera conocimiento científico; también transforma ese conocimiento en tecnología para fortalecer la gestión del riesgo de desastres y responder a las necesidades del país. Ese es el compromiso que renovamos en nuestro 104.° aniversario: hacer de la ciencia y la innovación herramientas al servicio del Perú.