• LUNES 20
  • de julio de 2026

Derecho

FOTOGRAFIA
DERECHO

Amag: la formación de jueces exige ética y conducta, además de sólidos conocimientos jurídicos

Afirma Víctor Chanduví Cornejo, presidente de la Academia de la Magistratura (Amag)


Editor
Percy Buendia Quijandría

Periodista

pbuendia@editoraperu.com.pe


¿Qué balance hace de la gestión en cuanto al impacto que ha tenido la Amag en la formación de jueces y fiscales? 
–El impacto ha sido positivo porque los programas no dejaron de dictarse pese al bajo presupuesto. Lo que sí, lamentablemente, tuvo que disminuir fue el número de vacantes en el Programa de Formación de Aspirantes (Profa) por el bajo presupuesto. No obstante esta situación, los programas se están dictando. No hemos cesado en dictarlos y tampoco hemos disminuido la calidad de estos. Solo se redujo la capacidad para poder habilitar vacantes en el Profa. Por lo demás, todos los programas se cumplen a cabalidad.

–La ciudadanía demanda una justicia más célere y transparente. Pese a los esfuerzos que realiza el sistema de justicia, el tema sigue siendo una preocupación. ¿Cómo contribuye la formación que brinda la Amag a ese objetivo?
–Sí, es verdad. Nosotros trabajamos para lograr que los nuevos magistrados se desempeñen en forma idónea y, principalmente, con altos estándares no solo de conocimiento jurídico, sino también de conducta y ética. Para nosotros, lo más importante es no solo preocuparnos en los conocimientos jurídicos, sino también en que conserven altos estándares de idoneidad, ética y deontología.

–¿Qué competencias debe desarrollar hoy un magistrado para enfrentar la criminalidad organizada, la corrupción y los conflictos sociales?
–En la academia, nosotros los preparamos bien, pero también hay un elemento que es la formación ética. El Poder Judicial y el Ministerio Público no son entes aislados, sino que se debe tener en cuenta a todo el sistema de justicia. Por ejemplo, a la Policía; al Poder Legislativo, con el mejoramiento de normas; también al Poder Ejecutivo, porque si hay una coordinación de todos estas entidades, se puede luchar y vencer la criminalidad. De lo contrario, los esfuerzos aislados no serían conducentes para terminar con este flagelo que nos preocupa.

–La inteligencia artificial (IA) está transformando el ejercicio del derecho. ¿Cómo la está incorporando la Amag?
–La inteligencia artificial ya la tenemos incorporada, pero de una forma incipiente, porque para este fin necesitamos recursos en los procesos académicos de enseñanza.
Este año, la Academia de la Magistratura recibió cerca de 3,000,000 de soles menos que el presupuesto de 2025; por lo tanto, nuestros recursos son muy escasos, lo cual nos obligó a recortar el número de aspirantes para los programas que dictamos, pero no la calidad de estos. Existe un esfuerzo continuo del personal que se identifica con la institución para que sigamos avanzando.

–¿Cómo se ejecuta el trabajo para fortalecer la formación de magistrados en las regiones?
–Nosotros contamos con sedes desconcentradas en varias regiones, no en todas por cuestiones presupuestarias, pero a través de ellas hacemos capacitaciones y cursos dirigidos a esas áreas. Incluso, se dictaron cursos en quechua y aymara. El Código Procesal Penal lo tenemos editado en quechua. Nuestra preocupación no solo se concentra en Lima, sino también se dirige a todo el ámbito nacional. Existe una preocupación constante.
El consejo directivo, que presido, aprobó el Plan Académico de 2026 orientado justamente a satisfacer las necesidades académicas en todo el territorio, y así se está cumpliendo. Mediante la virtualidad se dictan conferencias y cursos. Es muy positivo este trabajo porque los magistrados de todo el Perú tienen acceso a estas actividades la Academia de la Magistratura.

–¿Cuáles son los principales retos de la capacitación judicial en los próximos años? 
–El principal reto es incorporar plenamente la inteligencia artificial y cómo vamos a interactuar con ella. Por ejemplo, en las entregas de trabajo los discentes usan la IA, lo cual puede dificultar las calificaciones.
Entonces, al incorporar la inteligencia artificial, debemos estar preparados para que cuando ellos presenten sus trabajos, ahora que se ayudan con IA, podamos tener la capacidad de detectar la participación efectiva de los discentes y sus aportes en los cursos que se materializarán en las pruebas que tienen que sustentar, porque nosotros los calificamos y les otorgamos una nota.
La inteligencia artificial engloba a todos. Ya la tenemos, pero aún en forma incipiente. Para los próximos años debemos trabajar en implementarla, aunque para eso también se necesita un presupuesto.
Es nuestra preocupación, y estamos celebrando convenios con instituciones para que nos puedan colaborar en efectuar estas actividades, cursos en inteligencia artificial, que ya los estamos dictando, pero fundamentalmente implementar en todas las áreas y los  programas académicos el uso de la IA. 

–Al conmemorarse los 32 años de la Amag, ¿qué mensaje dirige a los jueces, fiscales y futuros magistrados o a los que desean incorporarse a las carreras judicial o fiscal?
–Antes era obligatorio que todos los que querían postular a la magistratura, ya fueran jueces o fiscales, tenían que pasar por el Programa de Formación de Aspirantes. Lamentablemente, el Tribunal Constitucional (TC), ante una acción de amparo, estableció que ya no era requisito. Pero lo que sí dijo el Tribunal Constitucional es que si estos candidatos ingresaban a la magistratura tenían que hacer en forma obligatoria el Profa.
Para poder postular e ingresar el programa es difícil, porque los estándares de calidad son altos. En cambio, cuando un candidato ingresa a una plaza de juez o fiscal se incorpora sin dar examen y en la fecha que quiera.
Eso sí, tiene que llevar los cursos en forma obligatoria porque está consagrado en las leyes de las carreras judicial y fiscal, así como de la Amag. Entonces una invocación es que la gente se prepare para que lleve su Profa. Y eso la va a ayudar, incluso, a tener un mayor puntaje para postular a una plaza de juez o fiscal.

Compromiso institucional
La Amag cuenta también con el Programa de Actualización y Perfeccionamiento (PAP) que, a lo largo de 29 años de labor, entre 1996 y 2025, brindó 269,756 servicios de capacitación, cifra que refleja el compromiso institucional con la formación continua y excelencia académica, afirmó Víctor Chanduví.
Por su parte, dijo, el Programa de Formación de Aspirantes inició sus actividades en 1997, convirtiéndose en el segundo gran programa académico implementado por la Academia. Desde entonces, formó a más de 12,343 egresados, quienes representan una importante cantera de futuros jueces y fiscales al servicio del país, anotó. 
Además, el Programa de Capacitación para el Ascenso (PCA), creado en 2001, constituyó el tercer gran reto académico. A la fecha, registra 8,174 egresados y desarrolla actualmente su vigésimo octava edición, consolidándose como un referente en la capacitación especializada para el ascenso en las carreras jurisdiccional y fiscal, resaltó.

Control
Víctor Chanduví resaltó la importancia de la puesta en marcha del Primer Programa de Especialización para Jueces de Control, el cual constituye un “hito académico e institucional” para la Amag. La finalidad, enfatizó, es fortalecer las competencias especializadas de los jueces de control en materia de derecho administrativo sancionador, garantizándose que el ejercicio de la potestad disciplinaria se desarrolle con estricto respeto a la Constitución, la ley y el debido procedimiento. La acreditación de esta especialidad es un requisito indispensable para la juramentación y el ejercicio de funciones de los jueces de control ante la Junta Nacional de Justicia, afirmó.