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Managua, Nicaragua EFE
“Aquí [en Nicaragua] no volverán a haber elecciones para que por allí intenten ellos [oposición] atrapar el Gobierno, atrapar el poder”, lanzó en un discurso el mandatario en un acto de masas en conmemoración del 47.° aniversario de la revolución sandinista.
Fraude
Nicaragua es gobernada desde 2007 por Ortega, un exguerrillero sandinista de 80 años, en medio de denuncias de fraudes electorales o maniobras para eliminar a la oposición con el fin de no tener competencia. Él ejerce el poder desde 2017 junto a su esposa, Rosario Murillo, quien fue designada copresidenta desde febrero de 2025 a través de una reforma constitucional.
En el acto, el mandatario dijo que los opositores en el exilio andan “agazapados”, y los acusó de querer ganar unas elecciones para enriquecerse.
“Pero que se olviden. Aquí no volverá a haber elecciones para que por allí intenten ellos atrapar el Gobierno, atrapar el poder”, enfatizó.
Anunció que van a trabajar con la Asamblea Nacional [Parlamento], subordinada a la Presidencia, “y con las organizaciones correspondientes las leyes para que le pongan un muro, un bloque, a los golpistas, a los vendepatrias, y que por mucha plata que le den los yanquis no podrán”.
Sin balance de poder
A mediados de febrero de 2025, Nicaragua puso en vigor esa reforma profunda a la Constitución Política que transformó el Estado, eliminó el balance de poderes y otorgó un poder total a Ortega y Murillo; una reforma que ha sido criticada por la ONU, la Organización de Estados Americanos (OEA), EE.UU., el Parlamento Europeo y los opositores.
La enmienda amplió de cinco a seis años el periodo presidencial, estableció la figura de “copresidenta”, que el Ejecutivo “coordine” los demás “órganos” del Estado, que dejan de llamarse poderes y legalizó la apatridia.
Nicaragua debería celebrar elecciones en noviembre de 2026, pero las enmiendas constitucionales ampliaron el periodo presidencial hasta noviembre de 2027.