• MARTES 21
  • de julio de 2026

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Probióticos que sanan y consolidad un proyecto de vida y un emprendimiento

Conoce a Milagros Condori, madre que desde Cayma, se sumergió en el mundo de la microbiología para preparar bebidas saludables con base en la Kombucha y el kéfir.

Milagros es madre de tres hijos y emprendedora por convicción. Sin embargo, su historia comenzó mucho antes de que aprendiera sobre fermentación, microbiología o emprendimientos.

Cuando era niña observaba a su madre preparar y consumir kéfir y kombucha como remedios caseros para aliviar molestias digestivas. Entonces no entendía qué tenían de especial aquellas bebidas de sabor intenso, pero sí comprendió que la naturaleza podía ofrecer respuestas donde muchas veces los medicamentos no llegaban.


Esa enseñanza permaneció en su memoria durante años, hasta que la vida volvió a ponerla frente a esos recuerdos. En 2020, su pareja empezó a sufrir constantes problemas intestinales provocados por una alimentación desordenada y baja en nutrientes. La preocupación se transformó en una búsqueda incansable de alternativas. "Sentía que tenía que encontrar algo que realmente pudiera ayudarlo", recuerda.

Fue entonces cuando desempolvó aquellas enseñanzas de infancia y comenzó a estudiar por su cuenta el mundo de los probióticos. Su formación como técnica agropecuaria y los cursos de microbiología y fermentación que había seguido le permitieron comprender los procesos detrás del kéfir y la kombucha.
Cada lectura terminaba en un nuevo ensayo; cada error se convertía en un aprendizaje.

Con los ahorros de varios años importó de Brasil sus primeros cultivos madre. En la cocina de su casa instaló un pequeño espacio de producción donde, con utensilios sencillos, envases de vidrio y mucha disciplina, empezó a elaborar bebidas fermentadas de manera artesanal. Nunca imaginó que aquello terminaría convirtiéndose en un negocio

Al principio las botellas tenían un solo destino: su familia, algunos vecinos y amigos cercanos. Los comentarios no tardaron en llegar. Varias personas aseguraban sentirse mejor, con digestiones más ligeras y mayor bienestar. Sin proponérselo, el boca a boca comenzó a abrirle puertas. 

Sin embargo, emprender no fue sencillo. Las ventas eran irregulares, los recursos escasos y los días parecían no alcanzar para producir, cuidar de sus tres hijos y atender las responsabilidades del hogar.


Juntos para crecer

Cuando pensó que crecer sería demasiado difícil, apareció una oportunidad inesperada. En julio de 2024, Milagros se incorporó al programa Juntos del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social.
Hasta ese momento desconocía la existencia del programa. "No sabía que había un programa que podía ayudar tanto a familias como la mía", cuenta.

Más allá del incentivo económico, encontró acompañamiento y herramientas para fortalecer su autonomía. 

Aprendió educación financiera, organización del presupuesto familiar y planificación de gastos, conocimientos que pronto comenzaron a reflejarse tanto en su hogar como en su emprendimiento.

"Antes no sabía cómo organizar mis ingresos. Ahora separo lo que es para mi casa, para mis hijos y para seguir haciendo crecer mi negocio", explica.

Con una mejor administración pudo reinvertir en nuevos insumos, perfeccionar sus procesos de producción y mejorar la presentación de sus productos. Pero quizás el cambio más importante fue ganar confianza.

Gracias al programa Juntos comenzó a participar en ferias y espacios de comercialización donde presentó por primera vez sus bebidas al público.

"Antes me parecía inalcanzable participar en una feria. Hoy disfruto explicar qué son la kombucha y el kéfir y cómo pueden contribuir al bienestar de las personas", dice con una sonrisa.

Actualmente, Milagros continúa elaborando cada botella de manera artesanal, cuidando rigurosamente los tiempos de fermentación, la calidad de los cultivos y el proceso de envasado. 

Paralelamente, sigue capacitándose en nutrición y busca establecer alianzas con tiendas de productos naturales para ampliar su mercado.

Su sueño es que más familias conozcan los beneficios de los alimentos fermentados y puedan incorporarlos de manera segura en su alimentación diaria.

Detrás de cada botella que sale de su casa no solo hay microorganismos beneficiosos para la salud. También hay años de aprendizaje, perseverancia, noches de incertidumbre y el deseo de ofrecer un mejor futuro a sus hijos.

La historia de Milagros demuestra que, cuando el conocimiento, la voluntad y las oportunidades se encuentran, un pequeño emprendimiento puede convertirse en el punto de partida para transformar una vida. Y que, a veces, los cambios más grandes comienzan con algo tan sencillo como un frasco de vidrio lleno de burbujas.

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