• MIÉRCOLES 22
  • de julio de 2026

Editorial

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Una apuesta estratégica

Mantener ese rumbo permitirá que los buenos resultados alcanzados hoy no constituyan una excepción, sino el punto de partida de un crecimiento sostenido [...].

El Perú posee ventajas comparativas difíciles de igualar. Su extraordinaria riqueza arqueológica, la diversidad de sus ecosistemas, el reconocimiento internacional de su gastronomía y la vitalidad de sus expresiones culturales convierten al país en un destino con enorme potencial para seguir creciendo. No obstante, aprovechar plenamente estas fortalezas exige una visión de largo plazo que articule esfuerzos entre el Gobierno nacional, los gobiernos regionales, el sector privado y las comunidades locales.

Los beneficios del turismo trascienden ampliamente la generación de divisas. Cada visitante que llega al país dinamiza cadenas productivas que involucran a hoteles, restaurantes, agencias de viaje, empresas de transporte, artesanos, agricultores, guías turísticos y pequeños emprendedores. En numerosas localidades, esta actividad constituye una de las principales fuentes de empleo e ingresos para miles de familias, contribuyendo además a descentralizar el crecimiento económico y generar oportunidades en regiones alejadas de los grandes centros urbanos.

Precisamente, por ello, fortalecer el turismo requiere continuar invirtiendo en infraestructura, mejorar la conectividad terrestre y aérea, preservar el patrimonio cultural y natural, reforzar la seguridad ciudadana y garantizar servicios públicos de calidad en los principales destinos turísticos. Asimismo, resulta indispensable impulsar la diversificación de la oferta, promoviendo nuevos circuitos que permitan distribuir mejor los beneficios de esta actividad y poner en valor el enorme patrimonio histórico, cultural y paisajístico que posee el país.

Iniciativas como los Pueblos con Encanto, el fortalecimiento de la Marca Perú y la recuperación progresiva de los flujos internacionales evidencian que el país avanza en esa dirección. No obstante, estos esfuerzos deben sostenerse en el tiempo mediante políticas estables que trasciendan los periodos gubernamentales y otorguen previsibilidad a las inversiones vinculadas al sector.

El turismo representa mucho más que una actividad económica. Es una herramienta para preservar nuestro patrimonio, fortalecer la identidad nacional, promover el desarrollo regional y proyectar una imagen positiva del Perú ante el mundo. Convertirlo en una política de Estado significa asumir el compromiso de proteger uno de los activos más valiosos que posee el país. Mantener ese rumbo permitirá que los buenos resultados alcanzados hoy no constituyan una excepción, sino el punto de partida de un crecimiento sostenido que beneficie a las actuales y futuras generaciones de peruanos.