• MIÉRCOLES 29
  • de julio de 2026

Editorial

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El momento de gobernar

“Corresponderá ahora a las nuevas autoridades demostrar, mediante hechos, que las expectativas generadas pueden convertirse en bienestar, desarrollo y mayores oportunidades para todos los peruanos”.

Los primeros mensajes difundidos por los integrantes del Gabinete Ministerial apuntan precisamente en esa dirección. El designado presidente del Consejo de Ministros ha destacado el diálogo como principio de gestión; quien asumirá el Ministerio de Economía y Finanzas ha señalado que el crecimiento debe traducirse en mejores empleos; y el próximo canciller ha reafirmado la vocación de una política exterior orientada al servicio de los ciudadanos. Se trata de propósitos que responden a aspiraciones compartidas y que reflejan objetivos legítimos para cualquier administración.

El inicio de una nueva gestión despierta, naturalmente, expectativas respecto a la capacidad de las autoridades para convertir esos planteamientos en políticas públicas eficaces. La ciudadanía espera que los compromisos anunciados encuentren un correlato en decisiones oportunas que permitan afrontar desafíos urgentes como la prevención frente al fenómeno de El Niño, el fortalecimiento de la seguridad ciudadana, la generación de empleo de calidad, la mejora de los servicios públicos y la recuperación de la confianza en las instituciones.

Los desafíos que recibe el nuevo gobierno son tan diversos como complejos. Algunos demandarán respuestas inmediatas, mientras que otros exigirán perseverancia y continuidad. La preparación frente a un eventual fenómeno de El Niño requerirá acelerar las obras de prevención y fortalecer la capacidad de respuesta del Estado. Del mismo modo, enfrentar la delincuencia, impulsar la inversión privada, mejorar la competitividad y reducir las brechas sociales supondrá coordinar esfuerzos entre los distintos niveles de gobierno y promover políticas sostenidas que trasciendan la coyuntura.

Asimismo, será importante fortalecer los espacios de diálogo y concertación que permitan construir consensos en torno a las principales prioridades nacionales. En un contexto marcado durante años por la polarización política, recuperar la confianza ciudadana en las instituciones constituye una tarea impostergable.

La legitimidad de un gobierno no concluye con el proceso electoral. Por el contrario, se consolida día a día a través de una gestión eficiente, transparente y orientada a resultados. Cada compromiso cumplido fortalece la confianza pública; cada política que mejora efectivamente la vida de los ciudadanos reafirma la solidez de las instituciones democráticas. El inicio de una nueva administración representa, sin duda, una oportunidad para mirar hacia adelante. Corresponderá ahora a las nuevas autoridades demostrar, mediante hechos, que las expectativas generadas pueden convertirse en bienestar, desarrollo y mayores oportunidades para todos los peruanos.