• MARTES 28
  • de julio de 2026

Política

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Cardenal Castillo exhorta a superar la división del país con justicia y solidaridad

En el Te Deum por Fiestas Patrias, el religioso dijo que la crisis del país no puede resolverse manteniendo enfrentamientos ni intereses particulares.

Durante la homilía que ofreció en la Catedral de Lima con motivo del Te Deum por el 205.° aniversario de la Independencia del Perú, y con la presencia del presidente José María Balcázar y autoridades del Estado, el cardenal sostuvo que el país atraviesa una profunda crisis humana y social que no puede resolverse manteniendo enfrentamientos ni intereses particulares. 

Por ello, llamó a impulsar una reconciliación basada en la justicia, el fortalecimiento de la democracia, dejando de lado la mezquindad y privilegiando el bienestar de todos los peruanos.

"Nuestro Dios nos quiere solidarios y justos, no con una reconciliación para tapar los males que hemos hecho, sino una reconciliación que, viendo claramente las injusticias que hemos cometido, sepa hacer justicia y restituir a todos los perjudicados", afirmó.

Durante la ceremonia religiosa, el arzobispo recordó que la Independencia del Perú representó hace 205 años "una gran luz" para un pueblo que buscaba libertad, y destacó que la primera Constitución de 1823 definió al Perú como una nación integrada por todas sus provincias. 

Sin embargo, señaló que apenas unos años después el país enfrentó la imposición de una "constitución vitalicia", episodio que, dijo, evidencia que la defensa de la democracia ha sido un desafío constante en la historia nacional.

En ese contexto, sostuvo que el Perú "es todavía una promesa en proceso de cumplimiento" y señaló que la construcción del país requiere no solo respuestas políticas y éticas, sino también una dimensión espiritual que fortalezca los valores humanos y el compromiso con el bien común.


El cardenal también advirtió que el país vive una situación "catastrófica", no por razones económicas, sino porque "la condición humana y su dignidad están en sumo peligro". 

Señaló que la ambición de poder y de enriquecimiento ilícito ha deteriorado las instituciones y favorecido la violencia, el sicariato, la extorsión y otras expresiones de inseguridad que afectan la vida cotidiana.

Asimismo, alertó sobre una tendencia mundial que, según dijo, busca debilitar la democracia y favorecer regímenes autoritarios mediante la guerra, la desigualdad y el control de la población. 

En ese escenario, pidió responder con iniciativas de reconciliación, pacificación, diálogo y respeto por la dignidad humana.

Como parte de su reflexión, el arzobispo tomó como ejemplo el encuentro entre la Virgen María e Isabel para destacar el valor de la solidaridad y el servicio a los más vulnerables. 

Indicó que, así como María dejó de lado su propia comodidad para ayudar a su prima, los peruanos deben abandonar las actitudes divisorias y trabajar unidos por quienes más lo necesitan.

El cardenal Castillo invocó a renovar el compromiso con los ideales que dieron origen a la República y llamó a las autoridades y a la ciudadanía a emprender un proceso de conversión y rectificación que permita corregir las injusticias y reconstruir el país sobre la base de la justicia, la solidaridad y el bien común.

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