• MIÉRCOLES 29
  • de julio de 2026

Cultural

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FIL LIMA 2026

Fiestas Patrias: algunos actos protocolares tienen su origen en el virreinato

Historiador Eduardo Torres Arancivia nos explica sobre las herencias virreinales en nuestra sociedad.

Editor
José Vadillo Vila

Periodista


Lo ejemplifica con la misa y tedeum que se celebró ayer, 28 de julio, por los 205 años de nuestra independencia, en la Catedral de Lima. Se trata de una ceremonia tradicional desde antes de nuestra era republicana. 

“Cuando en el momento más importante de la misa, el sacerdote levanta la hostia para consagrar, suena la ‘Marcha de banderas’. Esta composición musical le rinde honores tanto al presidente de la República como a Jesucristo, dándonos a entender que política y religión están unidas desde hace trescientos años”, opina. 

Ayer por la tarde la presidenta de la República, Keiko Fujimori, tomó juramento a sus ministros. Torres Arancivia indica que este acto protocolar, que forma parte de la práctica republicana, utiliza la misma fórmula que usaba el virrey cuando tomaba juramento a sus corregidores. 

“Se dice ‘juráis por Dios y por la patria, que desempeñaréis el cargo…’. La única diferencia [tras la independencia] es que se incluye la palabra ‘patria’. En el siglo XVII no existía la palabra patria, pero todo lo demás se repite”, indica. 

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Una metáfora para reflexionar  
A partir de un concepto del politólogo norteamericano Samuel Huntington, relacionado al “antiguo régimen”, el historiador peruano desarrolla la metáfora de “la casa vieja virreinal” sobre cuyos cimientos construimos nuestra democracia.

“Pido a los lectores que imaginen al Perú como si fuera una casona vieja colonial del Centro de Lima, cuyas estructuras son del siglo XVII, pero que, en vez de demolerla, le han puesto internet, plásticos, electricidad. Así, sobre las estructuras del XVII se han construido las de los siglos XIX, XX y XXI, estructuras democráticas, ciudadanas, igualitarias, liberales, de equilibrio de poderes”, explica Torres Arancivia, quien es autor de nueve libros, el más reciente Virreinato del Perú. Biografía no autorizada (Lima, Academia Antártica, 2026).  

Informalidad
Entre los rasgos de esta herencia colonial en la mentalidad de los ciudadanos está el de la informalidad, frente a la cual siempre se buscan mecanismos desde el Estado para promocionar la formalización de amplios sectores de la población. 

“En los siglos XVI y XVII, la ley no era el referente principal para que los peruanos se comportasen bien. La ley estaba subordinada a la costumbre, a la moral. Y esa idea nos queda hasta hoy: más que la ley, nos interesan nuestras costumbres, hábitos; y, ciertamente, nuestros hábitos pueden violentar la ley al transformarse, a veces, sin que nosotros lo queramos, en un acto corrupto”, dice.

Color de piel y clases sociales 
Otra huella virreinal, afirma el investigador, es que estamos subordinados a “una división estamental”, donde el apellido y el color de la piel son determinantes, versus lo que busca la modernidad: que las sociedades se definan por las clases sociales, por el dinero que uno gana.

“Lo interesante del sistema moderno de clases es que, si yo me esfuerzo, puedo cambiar de clase social. Pero en una sociedad estamental, como era la sociedad virreinal, no mandaba el dinero, sino el color de la piel y el apellido; y existía la idea de raza y de casta”, comenta.

Explica que al tratarnos hoy como cholos, indios, negros y mestizos, estamos utilizando “concepciones racistas que sobreviven desde el siglo XVI, XVII y XVIII”. “No nos interesa si alguien puede tener dinero o los méritos, lo juzgamos, en primer lugar, por el color de la piel y lo tenemos tan interiorizado que muchos quieren defender ese uso, ¿qué tiene de malo decir negro, decir blanco? A veces, hasta se usa como una especie de patriotismo: los cholos peruanos”.

-Según en INEI, más del 60 % de los peruanos se autoidentifica como mestizos. ¿Cómo entonces deberíamos de clasificarnos?
-Me parece que lo más moderno y racional es por clase o nivel de pobreza. Clases A, B, C, D. Tenemos cifras que nos indican cuánto gana una persona que es pobre en el Perú y tenemos ocho millones de pobres. Es una cuestión matemática, y, por lo otro lado, todos somos ciudadanos, con iguales derechos y deberes. Entonces, me parece, que esa son las categorías en las cuales deberíamos desenvolvernos las categorías económicas y jurídicas. 

Comenta que también “es muy conflictiva” la palabra indígena, referirse a comunidades indígenas, lenguas indígenas. Para Torres no tenemos una definición de lo que significa ser indígena en el Perú del 2026. 

“¿Cuáles son los requisitos para ser indígena en el siglo XXI? A mi parecer, termina extrapolándose ideas raciales, discriminatorias, del siglo XVII, la cual era una sociedad cortesana, que es un mundo de máscaras. Es un es un tema muy complicado y debatido. Igual sucede con categoría de los afrodescendientes. Y nadie, tampoco, se proclama blanco porque no quiere ser parte de la élite pituca. Entonces, todos prefieren el intermedio, el mestizo, que sigue siendo un término del siglo XVIII”, dice.

Finalmente, sostiene que los peruanos ahora somos más sensibles a las argollas, a las corruptelas. “Eso tiene que ver con que el avance del espíritu liberal, muy lentamente, claro, pero se están logrando grandes avances. La alternativa liberal es una postura ideológica que me parece la más adecuada para el país. Creo que mientras más libertades tenga los peruanos, será mucho mejor. Es lo que nuestro Himno Nacional promete: ‘Somos libres, seámoslo siempre’”.

(FIN) JVV/JVV