• JUEVES 30
  • de julio de 2026

Cultural

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FILL LIMA 2026

Eduardo Sacheri: “la historia nos afecta y define, en parte, nuestras vidas”

Novelista argentino enaltece la posición peruana de apoyo durante la Guerra de la Malvinas, en 1982.

Editor
José Vadillo Vila

Periodista


¿Acaso el novelista Eduardo Sacheri (Castelar, 1967) construye, desde la ficción y, también, el ensayo, parte de la historia contemporánea de su país? Sacheri escucha con bonhomía y una ligera tos, que le pone ritmo a la entrevista: 

“Tal vez tenga que ver con mi propia concepción de la historia -dice-, que es mi formación inicial [el novelista es licenciado en Historia]. Siempre me ha parecido que la historia no solo le sucede a los grandes líderes que quedan en los libros, sino a todos. La historia nos afecta y define, en parte, nuestras vidas. Y al momento de inventar historias, inevitablemente, queda tejida esa historia con mayúscula en las pequeñas historias de mis personajes. Ellos, en general, se mueven en la Argentina de los siglos XX y XXI, esos hilos que cruzan lo individual con lo colectivo, quedan muy presentes, sin duda”. 

-Mientras los historiadores, en general, miran a los grandes líderes, estos están casi fuera de sus novelas.
-Hoy en Historia hay preguntas más múltiples entre los académicos. A lo mejor la historia más clásica miraba tanto a los líderes. Pero como las novelas que escribo surgen de preguntas que me formulo mirando a mi alrededor, y mi alrededor es la vida común: la de una familia común, de amores, trabajos y miedos comunes; entonces, los personajes son también personajes comunes.

Dos novelas, un contexto 
Eduardo Sacheri ha vuelto al Perú para presentar en la Feria Internacional del Libro de Lima (FIL Lima 2026) Qué quedara de nosotros, novela que, junto a Demasiado lejos, lanzó el año pasado y tienen puertas y personajes que dialogan en el mismo contexto: la Guerra de las Malvinas (1982). Y se complementan. 

Qué quedará de nosotros es la novela sobre los jóvenes soldados en el frente de batalla, en los extrarradios, mientras Demasiado lejos, es la guerra vivida desde la capital bonaerense. ¿Es recomendable leerlas como un díptico?

“Es cierto que son dos novelas las que escribí sobre la Guerra de Malvinas, que fue un hecho muy importante y traumático para la Argentina, pero uno puede leer una primero y otra después, o puede leer solo una de las novelas. Demasiado lejos trata de cómo los civiles vivimos, nos comprometimos, ilusionamos, preocupamos y entusiasmamos a 2000 kilómetros de las islas. Y Qué quedará de nosotros tiene que ver con la guerra con mayúsculas, el frío, el hambre, la sangre, la espera de los combates contra los ingleses. Pero, en muchos países en los que ya han salido las novelas, hay lectores que prefieren concentrarse en la novela de la guerra o en la de los civiles. Es totalmente libre el asunto”. 

-A los peruanos también nos marcó la Guerra de las Malvinas. Se cuenta, con orgullo, que los apoyamos enviando una flota de aviones.
-De alguna manera está mencionado esa presencia peruana, sobre todo en Demasiado lejos, que transcurre en Buenos Aires, porque los personajes están más al tanto de lo que pasa a nivel diplomático. En cambio, estos soldados [de Qué queda de nosotros] están aislados, en las islas, no saben ni siquiera que se les viene la flota inglesa encima prácticamente. Pero en Argentina sí es cierto que hay un recuerdo muy fuerte y agradecido de la soledad en la que el Perú tomó esas decisiones, porque eso también enaltece la posición peruana: no es que toda América Latina colaboró con Argentina; casi toda América Latina le dio completamente la espalda a la Argentina y el Perú se comportó de otro modo. Así hay que contar los hechos de ese lejano 1982.

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Referentes 
Antes de pensar en novelas de guerra, Sacheri tiene primero su formación con películas del género, de factura hollywodense, como se educó sentimentalmente su generación: viendo largometrajes sobre la Segunda Guerra Mundial y la guerra de Vietnam, verbigracia. Aconseja la lectura de Línea de fuego (2020), gran ejemplo de novela del género, dice, del español Arturo Pérez Reverte, inspirado en hecho de la Guerra Civil Española: “toma la guerra de a pie, la de los soldados comunes y corrientes. Me pareció un muy buen ejemplo”.

-Ud. está publicando, también, una obra ensayística sobre la historia de la Argentina, suma ya tres volúmenes. ¿Esta producción literaria, a diferencia de sus novelas, es más para el consumo exclusivo en su país? 
-Absolutamente. Los libros de historia que menciona solo se publican en la Argentina porque tienen que ver con su historia en el siglo XIX. Me gusta intercalar mi trabajo como profesor de historia con mi trabajo como novelista, pero al tener muchos lectores en mi país, me permite que mi ‘aula’ se convierta no en 30 o 40 personas que me escuchan sino en miles. Y eso para quien le gusta enseñar Historia, es muy bueno. Pero fuera de la Argentina me circunscribo a las novelas y creo que estamos bien. 

Novelas, fama, adaptaciones 
El escritor y guionista se ha convertido en uno de los autores referenciales en Hispanoamérica desde el éxito internacional de la película El secreto de sus ojos (2009), ganadora del premio Oscar a Mejor película extranjera, basada en su novela La pregunta de sus ojos (2008). Además, Sacheri ganó el Premio Alfaguara de Novela 2016 por La noche de la Usina que se adaptó al cine como La odisea de los giles (2019). Además, participó en la adaptación de un cuento de Roberto Fontanarrosa que se convirtió en la película animada Metegol (2013), que millones de niños y adolescentes latinoamericanos recuerdan.

¿Se vuelve más difícil plantearse nuevos proyectos narrativos al tener, entre comillas, responsabilidades frente a lo que esperan editores y lectores? “No sé si hago bien o mal, pero no lo siento [la presión a la hora de escribir]. Tuve muy claro que ganar un Oscar o un premio Alfaguara, son eventos absolutamente extraordinarios que no solo dependen del eventual buen trabajo que haga uno, sino del muy buen trabajo de otras personas y de la buena fortuna. Son elementos que uno no puede contar y, por lo tanto, si uno se va a vigilar a sí mismo en el trabajo, intentando lograr esos éxitos tan rutilantes, se va a amargar”, dice. 

Sacheri es consciente del papel del azar en estos temas de los premios. Recuerda que en la edición de los Oscar 2010, El secreto de sus ojos compitió para Mejor película extranjera con la peruana La teta asustada. “¿Qué pasaba si competían en años distintos?, quién dice que La teta asustada no hubiera, eventualmente, también ganado un Oscar. Eso habla del azar, no de la calidad de la película, ¿me entiende? A veces pasa, a favor y, otras, en contra, pero no es bueno que uno se presione a partir de cosas que no dependen de uno”, dice.

-¿Como guionista, se siente más cómodo al trabajar sobre sus propias novelas?
-Cuando se trata de mis libros prefiero estar involucrado para que ciertas cosas que considero esenciales no se pierdan; lo cual es difícil porque hay que acordar con quien dirigirá la película. En el fondo, me es más sencillo adaptar trabajos ajenos o, cuando me encargan una serie para escribir, que sucede mucho en el mundo de las plataformas, no tengo esta cosa tan conservadora de mi libro original. Soy más libre.

-¿Cuál es su posición son respecto al uso de la inteligencia artificial (IA) en la creación literaria? 
-Reconozco que tengo una mirada muy cautelosa en relación a la IA. No me gusta ser pesimista en relación a la tecnología porque a lo largo de 200 años de Revolución Industrial, la tecnología nos ha traído un montón de ventajas. Pero confieso que la IA aplicada a la creación artística me preocupa. Yo no la utilizo y no me gustaría sentir que leo una novela que detrás no hay una persona escribiéndola sino un programa sofisticado. La verdad que la miro con mucha desconfianza. No lo puedo evitar. 

-¿Entre el primer Sacheri, que escribía cuentos, de los cuales algunos llegaban a la radio, y el actual, ya famoso, el acto de escribir continúa siendo el mismo?
-Afortunadamente, sigue siendo una actividad liberadora, catártica y muy sanadora de mí mismo. Eso sigue siendo escribir. En eso no se diferencia cuando escribía y nadie me leía, y mi mujer y mis amigos me animaban a mandar algún cuento a la radio, hace 30 años; o ahora, que puedo visitarlos aquí, en la FIL Lima, y mis libros se publican y se hacen películas. En el fondo sigo sintiendo lo mismo: un enorme acto de liberación.

(FIN) JVV/JVV