• SÁBADO 1
  • de agosto de 2026

Cultural

FOTOGRAFIA
Referente de la afroperuanidad parte a la eternidad

Jarana en el cielo

La vida de José Villalobos Cavero, guardián de nuestra música, se apagó a los 96 años, pero su legado y su obra nos seguirán hablando del Perú y sus tradiciones.


Editor 
Cecilia Fernández Sivori

Periodista

mfernandez@editoraperu.com.pe


Un arte que se inició en sus primeros años, en su Barrios Altos querido. Allí se amamantaba de lo nuestro viendo cómo tocaban el cajón, sin saber que décadas más tarde él sería quien guardaría sus secretos y llevaría sobre sus hombros la gran responsabilidad de custodiar nuestra música.

Guardián del festejo y referente obligado de la música afroperuana, nos deja un repertorio increíble, que trasciende al tiempo y traspasa la dermis de quien lo escucha. Así, composiciones como “La comadre Cocoliche”, “Mueve tu cucú”, “Negrito Chinchiví”, “Copas mías”, “Cintura quebrá” y “La carimba” marcaron un antes y un después en el festejo peruano.

Inmenso legado

Gracias a su talento también como improvisador, cajonero y maestro de los guapeos criollos, Villalobos logró que su obra trascendiera generaciones y que la vigencia de la misma convierta los temas en infaltables del repertorio popular peruano.

Cómo no recordar su participación en históricas grabaciones junto a Óscar Avilés y Arturo “Zambo” Cavero. Y es que este último fue su primo y eternizó con su singular voz canciones como “La comadre cocoliche” y “Mueve tu cucú”.

Lo propio, en los años 70, lo haría también “La reina de las polladas”, Lucila Campos, quien demostró su fuerza vocal con “El negrito Chinchiví”. Este tema retrataba, con un toque de alegría, el drama de ser esclavo.

Su legado ha sido estudiado y reconocido en el libro Pepe Villalobos: El Rey del festejo (2021), publicado por Vicente Otta y Tilsa Otta.

José Villalobos Cavero seguirá siendo inspiración para nuevas generaciones de músicos y compositores. Sus canciones son interpretadas y reinventadas por jóvenes artistas de distintos géneros, desde las expresiones más tradicionales de la música criolla hasta propuestas contemporáneas y electrónicas, hecho que confirma la vigencia y universalidad de su obra.

Dato

96 años tenía cuando falleció el “Rey del festejo”.