• SÁBADO 1
  • de agosto de 2026

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FIL LIMA 2026

Ayacucho: conozca al profesor Raúl Bravo, ganador del II Premio Internacional de Novela Filay

Su novela “La puerta que detuvo la muerte” ganó entre más de medio centenar de obras presentadas por autores de todo el país y Sudamérica.

Editor
José Vadillo Vila

Periodista



Su obra fue seleccionada entre más de medio centenar de trabajos de todo el Perú y Sudamérica. En  La puerta que detuvo la muerte, el escritor ayacuchano reivindica la labor de los maestros. 

“La novela es una motivación a los futuros maestros y también a los ciudadanos del Perú”, explica. Me muestra un ajado y abultado anillado. Es el original de su obra, que empezó escribir hace dos décadas y fue perfeccionando. Su sueño fue terminarlo para colgarla en una plataforma como Amazon. Pero, “cosas del destino”, se cruzó con las bases concurso del Filay de Novela, lo presentó, y resultó ganador. 

“Creo que como provengo de un lugar católico como es Huamanga, los dioses y también los apus me iluminaron”, asegura el profesor y escritor de 56 años, quien cumple un sueño: llegar a la Feria Internacional de Libro de Lima (FIL Lima 2026) en calidad de autor. 

Sobre la obra
Argumento: “don Conrado”, un desilusionado jubilado maestro, con una pensión exigua y ya cansado de vivir de la caridad, recibe a “Jacinto”, un jovencito que acaba de terminar el colegio y no sabe qué profesión tomar. El viejo docente volverá a sentir útil para la sociedad, a ver con esperanza la vida mientras reconoce las cualidades del adolescente y le inculca el oficio de la docencia sin dejar de mencionar los retos del magisterio peruano.

En don Conrado, Raúl Bravo proyectó la imagen de su propio abuelo, de su padre y su madre, todos docentes. 

Reivindicar al maestro 
“A lo largo de la novela busco reivindicar al magisterio, toda vez de que muchos maestros quedan en el olvido después de haber entregado sus jornadas al colegio y la comunidad. Son mandados a descansar cuando ellos tienen sabiduría que se podría rescatar para mejorar la educación. Pero los mandamos a sus casas, a conversar a un parque, donde ellos esperan, de manera muy silenciosa, la muerte”, explica.

En los diez capítulos de La puerta que detuvo la muerte, resalta el estilo poético y el uso de un castellano andino elegante, en una obra que va brindando lecciones al joven aprendiz, que superará vicisitudes a lo largo de los diez semestres de estudios. Los jurados, que deliberaron en abril para otorgarle el premio, destacan a la obra “por su extraordinaria profundidad emocional y su capacidad de mostrarnos dilemas humanos universales, a través de una narrativa realista y conmovedora.”

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-Ud. es docente de matemáticas por más de 30 años, y tiene vocación por la escritura.
-La matemática me ha dado el proceso algorítmico, el orden de cómo redactar. Pero, al mismo tiempo, cuando uno escribe no lo hace de una forma algorítmica, sino debes mezclar emoción, escenarios, personajes y, sobre todo, el simbolismo que debe caracterizar a una novela que habla de educación, del maestro y el alumno. Porque como maestro es adecuado planificar tus sesiones de aprendizaje, porque no sabes cuándo vas a poner una huella en el futuro ciudadano de tu país.

-¿Hay mucho talento artístico en el profesorado ayacuchano? 
-No solamente se debe movilizar el cuento, la poesía, los ensayos, las novelas, sino que también otras habilidades. Por ejemplo, yo vivo en el barrio de Santa Ana, en Ayacucho. En mi barrio se talla piedra de Huamanga, se tejen los mejores tapices del Perú, también se trabaja la platería, la cerámica. Entonces, para nosotros no solamente es el arte de escribir, sino que también podemos vender arte al Perú y al mundo. Y podríamos rescatar a los jóvenes de una manera elegante de la sobreinformación por el celular. Podríamos canalizarlo diversificando los concursos para revalorar el arte en todo el Perú.

-De su novela, también se rescata cómo trabaja la figura femenina: “Jesusa” no va detrás sino junto al personaje principal. 
-En este caso, “Jesusa” que es el tercer personaje importante de la novela. En una sociedad tan machista necesitamos que varón y mujer sean complementarios, como el día y la noche, el arriba y el abajo. Necesitamos caminar juntos para pensar en una sociedad más digna y equitativa. En este sentido, Jacinto hace pareja con Jesusa, que es su compañera de estudios y que, a propósito, también es mi esposa en la vida real, porque en la novela no todo es ficción: hay personajes que han sido de carne y hueso.

Producción literaria 
La puerta que detuvo la muerte no es el primer trabajo de ficción de Bravo Rodríguez. También fue finalista en la categoría cuento del Premio de Literatura Infantil El Barco de Vapor edición Perú, en 2009. 

“Hacer catarsis con la escritura es una forma muy bella de asesinar el tiempo, de manera creativa. Yo me creía un cuentista, pero ahora creo que puedo hacer novelas. Porque ‘La puerta que detuvo la muerte’ es una novela juvenil”, explica. 

Bravo Rodríguez es docente de la Escuela de Educación Superior Pedagógica Pública “José Salvador Cavero Ovalle”, de Huanta, e integró el equipo, con docentes de pedagógicos de Andahuaylas, Huamanga, Tinta y Huancavelica, que se encargó de redactar el Primer Diccionario de Matemática en Lengua Quechua que tiene el Perú, posible gracias al aporte de la cooperación alemana.

“Sin lectura, sos basura” 
Bravo recuerda un detalle vital en su niñez huamanguina: en casa, en el barrio artesano de Santa Ana, en la ciudad de Ayacucho, siempre hubo espacio para la lectura en esa casa de padres docentes. Su desaparecido padre lo inculcaba a leer con una frase realista, que lo hacía meditar: “sin lectura, sos basura”. 

Trabaja también en la institución educativa emblemática “González Vigil”, de la ciudad Huanta. Es profesor de Matemáticas, pero siempre motiva a sus estudiantes la lectura, utilizando la frase de su padre. 

Bajo esa misma reflexión también crecieron sus dos hijas, quienes son “asiduas lectoras y muy buenas profesionales”; una de ellas es arquitecta y trabaja en la Universidad Católica de Chile y la otra, economista, en el Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú. “Me ganaron porque ellas se compran solo libros originales, nada más”.

El docente y escritor ayacuchano cuenta que, algunas veces, por necesidad, tuvo que comprar ediciones piratas, “pero mis hijas han entendido que la piratería también era una forma de asesinar al autor y, me dijeron, ‘no, acá no se mata a ningún autor’; y ya ve, tienen sus colecciones hermosas de puros originales”. Y si no se ha deshecho de esos viejos libros piratas es que los están subrayados. 

Modelamiento humano 
Insisto, ¿cómo incentivar la lectura en los chicos? La frase que su padre inculcó a sus cuatro hijos, “sin lectura, sos basura” no solo debe de llevarse al aula sino debe de contagiarse a las familias, me dice. 

“Por ejemplo, en el caso de la literatura en primaria, los primeros que leen son los papás. Entonces, un buen Plan Lector debe partir de motivarlos con el ‘modelamiento humano’; es decir seleccionar personajes como nuestro premio nobel Mario Vargas Llosa y a nuevos literatos para que sean sus referentes. Podemos poner en las aulas las gigantografías de gente que hace literatura infantil como lo hizo Óscar Colchado o los literatos que hacen literatura infantil, por cierto, que resulta mucho más complicado que hacer literatura para adultos”, opina. 

Adaptarse a la realidad
De otro lado, menciona que no toda la literatura que se consume en los planes lectores debe venir de Lima. “No estamos descentralizando el conocimiento y, en ese sentido, hasta nuestro abecedario debe invitar al Plan Lector, porque, ¿qué hacemos con un oso, una foca o una jirafa si en nuestro entorno no existen? ¿O que nuestros abecedarios empiecen con la ‘a’ de ‘avión’ y, la verdad, es que en las zonas alejadas de mi provincia, hay gente que nunca ha visto un avión o un barco”, sostiene.

Para el escritor Raúl Bravo Rodríguez un buen Plan Lector “debe de partir del contexto, de un buen diagnóstico, de la motivación a los maestros y también de una producción intelectual descentralizada, sin descuidar las zonas de fronteras, evidentemente”.

(FIN) JVV/JVV