• DOMINGO 9
  • de agosto de 2026

Editorial

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Perú y el Escudo de las Américas

“Ante un problema transnacional donde el crimen organizado opera sin respetar fronteras, se requiere una respuesta colectiva y contundente de los Estados”.

Hace más de dos décadas, el académico Moisés Naím advertía que la globalización también tenía un lado oscuro. Mientras la apertura de mercados, el avance tecnológico y la creciente interconexión entre países generaban nuevas oportunidades de desarrollo, también facilitaban la expansión de actividades ilícitas que aprovechaban las mismas redes, tecnologías y fronteras abiertas.

Es así como las mafias han utilizado la vulnerabilidad de las fronteras latinoamericanas no solo para el contrabando de drogas, sino también para facilitar el lavado de dinero, la trata de personas, la piratería, el tráfico de armas y la minería ilegal. Hoy, estas organizaciones delincuenciales se desplazan de una nación a otra, burlando los controles estatales.

Durante años, el recelo político, la ideologización de las relaciones internacionales y la desconfianza mutua fueron los principales escollos que impidieron la cooperación regional.

Por ejemplo, Ecuador denunciaba que grupos subversivos obtenían refugio en territorio colombiano, mientras que el gobierno de Bogotá aseguraba que esos mismos grupos armados lograban cobijo en suelo venezolano.

En este contexto, es positivo que el Perú participe en el Escudo de las Américas. En primer lugar, representa una oportunidad extraordinaria para el intercambio de datos. Nuestras Fuerzas Armadas y policiales tendrán acceso a información estadounidense que ningún otro país de la región podría obtener por su cuenta, como sistemas de vigilancia aérea y marítima, inteligencia satelital en tiempo real, modernización de comunicaciones y avances en ciberseguridad.

Además, como miembro de esta iniciativa y aliado principal no miembro de la OTAN, nuestro país podría acceder a capacitación táctica y a valiosos conocimientos en ciberdefensa, operaciones electrónicas y análisis de datos.

Un segundo motivo importante es que hoy existe en la región una comunidad de naciones con una extraordinaria sintonía política, lo cual facilita el impulso de estas iniciativas de seguridad conjunta.

Prueba de ello es la próxima reunión de la denominada Coalición Contra los Carteles –enmarcada en el Escudo de las Américas– a realizarse en Ciudad de Panamá, con el propósito de intercambiar inteligencia operativa.

Ante un problema transnacional donde el crimen organizado opera sin respetar fronteras, se requiere una respuesta colectiva y contundente de los Estados. Solo actuando de manera coordinada y eficiente podremos hacer frente a esta amenaza que corroe a nuestras sociedades.