• LUNES 10
  • de agosto de 2026

Derecho

FOTOGRAFIA
DERECHO

¿Cómo facilitar el primer empleo? Proponen incentivos tributarios para empresas que contraten jóvenes

Acciones del Estado y empleadores


Editor
Percy Buendia Quijandría

Periodista

pbuendia@editoraperu.com.pe


Una de las principales dificultades que afrontan los jóvenes para emprender su desarrollo profesional o técnico en el país es justamente lograr insertarse en el mercado laboral, ese primer empleo formal, que le permita empezar su camino destinado a poner en práctica todos sus conocimientos adquiridos en los institutos superiores o las aulas universitarias.

Ahora bien, frente a este panorama surgen estas interrogantes ¿las empresas privadas son las responsables de levantar estas barreras de acceso?, ¿el Estado no hace lo suficiente para promover que este segmento poblacional tenga la oportunidad de contribuir al progreso del Perú desde un puesto de trabajo? y ¿qué medidas se requieren para revertir esta situación? 



Impedimentos
En declaraciones al Diario Oficial El Peruano, el abogado Brian Ávalos Rodríguez explica que lo primero que hay que tomar en cuenta es que de la población económicamente activa (PEA) que puede trabajar, las personas que afrontan más dificultades para conseguir un trabajo formal son los jóvenes de entre 18 y 30 años.

“¿Por qué ellos son los que tienen más complicaciones? La respuesta presenta varias explicaciones. Primero, porque una importante mayoría de jóvenes estudia al mismo tiempo o hace prácticas y trabaja a part-time o tiempo parcial, media jornada. Entonces, muchos de ellos, principalmente entre 18 y 25 años, todavía estudia”, asevera.

El experto menciona que el segundo tema se vincula con su falta de experiencia laboral. “Un ejemplo muy sencillo. En el caso de una persona de 40 años que ya tiene 10 años de experiencia profesional frente a un muchacho que sale de la universidad o está terminando de estudiar, evidentemente, este último si bien es cierto cuenta con estudios, no posee experiencia. ¿Qué vas a preferir si les pagas más o menos lo mismo? Escogerás a la persona experimentada, con lo cual es difícil que estos jóvenes se enganchen a un trabajo formal”, remarca. 

“En tercer lugar, una complicación ya estructural del mercado es que más o menos el 70% de la PEA es informal y el solo más del 20% es formal. O sea, solo el 20% de empresas son formales, y el 90% de las empresas en el Perú, las micro y pequeñas empresas, son informales, con lo cual no es que cuentes con un trabajo decente”, subraya. 

Ávalos afirma que para que el mercado formal del país pueda absorber a los cerca de 300,000 jóvenes que cada año salen a trabajar se necesita un crecimiento promedio del 5% del producto bruto interno (PBI) y solo se está llegando con las justas, y a veces menos, al 3% anual.

“Por lo tanto, existen muchos egresados que salen de las universidades o institutos que no tienen dónde trabajar, sin perjuicio de que, además, estudian carreras que no se necesitan o para las que no hay tanta demanda. Todos estos problemas hacen que los jóvenes afronten complicaciones para acceder a un empleo formal y que el Estado necesite efectuar acciones estratégicas, estructurales, en el mercado para que se puedan insertar y mejorar sus condiciones de vida”, enfatiza.

Frente a este panorama, el socio en Payet, Rey, Cauvi, Pérez Abogados plantea que se establezcan una serie de incentivos de contratación en las empresas. “Hace años, hubo la llamada ‘Ley Pulpín’ que incentivaba la contratación de jóvenes, pero con menos beneficios laborales, y era positivo porque era un poco más barato el costo laboral y fomentaba la contratación. Lamentablemente, ese tipo de acciones generó una serie de revuelo social, un ambiente negativo popular, y se dejó de lado”, recuerda.

“Después, se fijaron algunos incentivos económicos por contratación luego de la pandemia. Por ejemplo, si contratabas formalmente a un trabajador por un tiempo determinado, pagabas menos EsSalud. Es otra medida que se adoptó, pero que no se continuó o no se estructuró”, anota. 

Para el especialista, una alternativa que ahora sería interesante evaluar es la generación de incentivos económicos dirigidos a las empresas, ya no tanto reduciéndole los costos laborales, sino otorgándole incentivos tributarios. 

“Ese es el camino, bajarles los impuestos a las empresas o fijar incentivos tributarios para que lo puedan deducir del gasto que afrontan como compañía. Entonces, ya no le sale tan caro; es verdad, gastan un 35% de costo laboral, pero ya no deducen 100, sino 120, 130 del gasto”, refiere. 

A la larga, indica, ese costo laboral se reduce considerablemente con ese incentivo tributario que se podría ofrecer para estas organizaciones, principalmente para las micro y pequeñas empresas que son las que concentran a la gran mayoría de los jóvenes, pero de manera informal. “La idea es captar a estos jóvenes informales y traerlos a la formalidad, recalca.

Acciones
Sobre la necesidad de adoptar medidas urgentes en la materia, Ávalos considera que lo primero es poner en práctica una política de empleo a favor de los jóvenes que incluya beneficios tributarios para las empresas en un plan de mediano plazo, de acá a fin del próximo quinquenio, para generar el incentivo de que contraten a los jóvenes.

“Ese plan deberá estar enmarcado dentro de un plan general de formalidad, cuya meta sea reducir por lo menos al 60% la informalidad, que es bastante. Así, ya no se registrará un 70% de informalidad, sino 60%. Más de eso, creo que es muy difícil”, admite. 

El experto rememora que en el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski se fijó la meta de disminuir la informalidad a 60% en 10 años, pero fue muy difícil, no se hizo nada e, incluso, estuvo cerca de llegar al 80%, por todos los problemas políticos que se registraron en esos años.

“Si tenemos tranquilidad política nos podemos enfocar en reducir la informalidad, pero no como un tema negativo, porque la informalidad también da puntos en el PBI, sino como incentivos para entender por qué las micro y pequeñas empresas no se formalizan. La respuesta es porque, obviamente, no está presente el Estado”, asevera. 

Ávalos sostiene que el Estado debe desempeñar un papel importante para incentivar que a estas empresas les beneficie estar en la formalidad. “Hay una serie de situaciones transversales que se deben cumplir para evitar que el administrado no quiera estar en la formalidad”, puntualiza.

Tarea de orientación
Brian Ávalos plantea que la Superintendencia Nacional de Fiscalización Laboral (Sunafil) encamine su labor hacia la orientación. “Lo está haciendo, pero siento aún que tiene un papel más de sanción. La misma ley lo dice, debería asumir más un rol de orientación”, remarca. El experto destaca la importancia de que la entidad cuente con planes de formalización. “Llega a una empresa, fiscaliza, identifica infracciones o trabajadores informales y no es que multe directamente, sino te da una posibilidad de un plan de formalización”, subraya. 

“Es verdad, ya lo hace y se redujo la informalidad gracias a esas acciones, pero podría ejecutarse ya no solo en compañías formales, sino también ir a más empresas informales con el uso de la inteligencia artificial y geolocalización”, asevera. El trabajo, subraya, se puede dirigir a las informales que pueda estar fiscalizando, pero no para una sanción, porque se ahuyentan, sino tener un sentido más de orientación.

Carreras
El Estado debe incentivar carreras que necesite el mercado, porque hay muchos jóvenes que no trabajan en su carrera, sino en cualquier cosa, refiere Brian Ávalos. 
Por otro lado, dice, existe algunas universidades que lo único que hacen es, a bajo precio, ofrecer un título, sin exigir nada. “Estará difícil que le exijamos que enseñen carreras que requiere el mercado”, admite. 
“Queda potenciar el papel de la Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria (Sunedu)”, afirma.