• MARTES 11
  • de agosto de 2026

Cultural

FOTOGRAFIA
LETRAS

María Fernanda Heredia: “estamos rompiendo el mito que la literatura infantil es fácil”

Para la autora ecuatoriana es importante que los niños investiguen los localismos de autores de otros países.

La literatura cuenta y ata historias, pero, sobre todo, es un detonante para la inteligencia y la curiosidad del lector niño, del lector adolescente, opina la escritora ecuatoriana María Fernanda Heredia. 

En conversación con Andina, la narradora, quien suma más de medio centenar de novelas y cuentos publicados, comenta que no es necesario “traducir” ni explicar los localismos dentro de las ficciones.

“Creo en ese espacio donde el lector entra a sí mismo, analiza, se responde y si no hay respuesta, sale buscarlo”, dice Heredia, cuyos libros se publican en sellos como Santillana y Norma. 

 Si bien ya había publicado a fines de los noventa libros para niños prelectores, su carrera internacional despegó en 2002 tras ganar el Premio Latinoamericano de Literatura Infantil y Juvenil Norma Fundalectura por su primera novela, Amigo se escribe con H. Sus libros empezaron a circular fuera de Ecuador.  

Para la autora quiteña, los galardones literarios permiten, sobre todo, ampliar los canales de circulación de la literatura infantil que, de lo contrario, quedaría supeditado al espacio escolar. 

Sin embargo, recuerda que la “escuela no es el único espacio de lectura”. Por ello, Heredia considera que “tendría que darse un esfuerzo general en nuestros países para poder intercambiar más literatura infantil y juvenil”. 

Para la autora quiteña los localismos son una bella oportunidad de comprender nuestras diferencias.  

Rompiendo los clichés 

Con respecto a la idea de que las literaturas infantil y juvenil se aprecia como menores frente a la literatura para adultos, María Fernanda Heredia fija posición: 

“Afortunadamente, en nuestros países vamos rompiendo estas creencias que es una hermana pequeña, una literatura fácil. Es un absurdo. La literatura es literatura y punto, sin subtítulos ni calificativos. Es, a través de la palabra bien escrita, que se cuenta la vida, se emociona, se provocan diálogos internos. Poco a poco, se ha ido entendiendo, por ejemplo, en Ecuador, que es una literatura que el país ha dado autores e ilustradores muy importantes, con reconocimientos internacionales”.


Leernos y reconocer nuestros escenarios 

Con respecto a si darle más cabida a las literaturas traducidas de otras lenguas o leer más lo producido en nuestro propio contienen, María Fernanda Heredia Explica considera que es importante leernos, “convertir nuestros propios escenarios en lugares donde ocurren las situaciones que planteamos”. 

“Me parece estupendo y necesario alimentarnos de todas las literaturas, de los clásicos y de lo que se escribe ahora. Pero también es necesario, desde muchas perspectivas, no solamente por el orgullo o la pertenencia, mirarnos en nuestra literatura y ver ahí retratadas nuestras calles, nuestros términos, nuestro universo cultural más próximo. A mí esto me parece significativo”, acota. 

Pone como ejemplo el cambio que se ha dado en las últimas dos décadas en su país: en la actualidad, los catálogos de literatura infantil y el Plan Lector ecuatoriano, donde más del 50 % son obras de autores locales y el resto corresponde a obras latinoamericanas y de la literatura universal. “Y hace 25 años eso era impensable. Creo que se ha dado un paso importante”, afirma. 

Un efecto positivo de ese cambio de mentalidad de las autoridades de su país es que hoy, por ejemplo, más niños y niñas en los colegios que constantemente visita, se plantean ser escritores de grandes, “porque ya cuentan con referentes próximos y saben que eso es posible”, opina. 


Relación con el Perú 

Recuerda que la primera ciudad de Perú que visitó como autora tras ganar el galardón latinoamericano en 2002 fue Piura y desde entonces, ha recorrido casi todo nuestro país.  

La autora vivió una década en el Perú, hasta fines de 2020 por razones laborales de su esposo. El mes anterior, Heredia retornó para participar de la Feria Internacional del Libro de Lima (FIL Lima 2026), donde Ecuador fue el país invitado de honor. 

De los autores peruanos de literatura infantil recuerda al desaparecido Óscar Colchado, a quien conoció “junto a su entrañable personaje ‘Cholito’” hace unos años, y a autores como Isa Watanabe, Micaela Chirif, Alberto Thieroldt y Jorge Eslava, “uno de los escritores más prolíficos y gran investigador de la literatura infantil”, mencionó. 


Localismos en escena 

Siempre recordará que en un colegio piurano un niño estaba absorto porque en su libro Hola, Andrés, soy María otra vez encontró que en los colegios del Ecuador había “bares”, que es el nombre que se le da allá a los quioscos. 

“Eso ocurre mucho en los libros de literatura infantil. No se vuelve una barrera. Si bien hay una responsabilidad en el autor de literatura infantil de buscar la manera de que el lector niño no tropiece en la lectura y no sienta que está ante un universo desconocido, creo que también es una gran oportunidad para conocernos mejor, para contarte un poco quién soy yo y de dónde vengo y que en el contexto puedas ir descubriendo de qué estoy hablando”, explica.

Por ello, Heredia defiende que no se debe de “traducir” los localismos en las obras de ficción para niños. “Para mí es una bellísima oportunidad de conocernos en nuestras diferencias. Eso ayuda al respeto, a la empatía, y a alimentar la propia curiosidad. No restemos la hermosa posibilidad que tiene el niño de descubrir, aprender, preguntar, investigar y obtener una respuesta”, finaliza.

 (FIN) JVV/JVV