Mundo
Las principales ciudades del oeste de Colombia –Cali, Pereira, Manizales y Quibdó– muestran escenas de destrucción más de 24 horas después de la embestida del terremoto de magnitud 7.4.
Desconectado
“Desde ayer estamos viendo qué será de nuestras vidas; con esto no sabemos qué hacer”, dijo Gloria Giraldo, una ama de casa de 38 años, en un barrio de varias casas derrumbadas en Pereira, una de las ciudades más golpeadas.
![]()
La ciudad de más de 480,000 habitantes quedó casi totalmente sin electricidad. Sus pobladores tienen poca conexión a internet, y ayer participaban en la búsqueda de personas o recorrían las calles en motocicletas para constatar la magnitud del desastre. La noche fue silenciosa; muchos durmieron en las aceras por temor a réplicas o porque sus viviendas tenían grietas.
El sismo evoca la tragedia del fuerte terremoto de 1999 que dejó casi 1,200 muertos en la zona cafetera.
El epicentro del terremoto se ubicó cerca de San José del Palmar, en Chocó (oeste), una región pobre a la cual resulta difícil acceder debido al daño en las carreteras, indicó la Cruz Roja Internacional.
El presidente Abelardo de la Espriella, que asumió la presidencia el 7 de agosto, declaró el estado de emergencia y se comprometió a llevar a cabo una operación de rescate coordinada.
En una visita a Pereira, anunció el alivio en el cobro de los servicios públicos por tres meses y programas para subsidiar arriendos a quienes perdieron sus viviendas.
![]()
Silencio
En Cali, la tercera ciudad de Colombia, el alcalde Alejandro Eder decretó un toque de queda en la noche, mientras los rescatistas atendían sin descanso los barrios más afectados. La ciudad registra 95 fallecidos según la alcaldía local, el balance más pesado hasta ahora.
Los socorristas armaron cadenas humanas para sacar los escombros de los edificios empleando picos y herramientas básicas. Cada tanto gritaban “silencio” en un intento por captar señales de vida de los atrapados.
Parece “el fin del mundo, los carros y las motos en contravía, todo el mundo buscando a sus seres queridos”, dijo Nelson Moreno, un voluntario.
En esta ciudad hay reportes de al menos 239 personas atrapadas bajo los escombros.
Varias instalaciones hospitalarias resultaron dañadas en Cali, por lo que algunos pacientes fueron atendidos en las aceras.
Apoyo internacional
El sismo afectó la infraestructura de seis aeropuertos, de los cuales dos permanecen cerrados.
Estados Unidos, aliado del nuevo gobierno, ofreció una ayuda de 15.5 millones de dólares para atender la emergencia. La presidenta de la Unión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó que la UE dispuso su servicio satelital Copernicus para las operaciones de rescate. Israel, México, Chile, Argentina y El Salvador también ofrecieron ayuda.
El sismo fue percibido además en Ecuador, Panamá y Venezuela, países ubicados en el cinturón de fuego del Pacífico, una zona altamente sísmica y volcánica donde se registra la actividad de las placas tectónicas de Nasca y del Caribe.
El 24 de junio, un doble sismo de magnitud 7.2 y 7.5 causó más de 6,000 muertos y destrucción en Venezuela.