• MIÉRCOLES 12
  • de agosto de 2026

Cultural

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Hallazgos arqueológicos revelan importancia de la actividad ceremonial en Marcahuamachuco

Los bienes muebles y restos arqueológicos recuperados en el subsector Muralla Oeste aportan nuevos conocimientos sobre las prácticas sociales, la alimentación y los rituales de sus antiguos habitantes.

Como resultado de estas intervenciones, se han recuperado diversas evidencias arqueológicas, entre ellas restos óseos humanos y animales, fragmentos de cerámica y artefactos líticos. El análisis de estos materiales permite aproximarse a distintos aspectos de la vida de sus antiguos habitantes, como sus prácticas sociales, actividades productivas, alimentación y manifestaciones ceremoniales.


Entre los hallazgos destaca una vasija que muestra la representación modelada de una cabeza de puma. Por sus características y el contexto en el que fue recuperada, esta pieza estaría vinculada con actividades de carácter ceremonial y constituye una evidencia relevante para profundizar en el estudio de las prácticas sociales y religiosas desarrolladas en Marcahuamachuco.

Asimismo, el estudio de los restos óseos de animales aporta información sobre las prácticas de alimentación de las poblaciones que ocuparon estos espacios. Entre las especies identificadas se encuentran camélidos y cuyes, cuya presencia permite conocer parte de los recursos animales que fueron aprovechados y que formaron parte de la dieta de sus habitantes.


Manuel Cerdán Vergel, responsable de la Unidad Ejecutora 007 Marcahuamachuco, destacó que uno de los principales aspectos identificados durante las investigaciones es la relevancia que habrían tenido las actividades vinculadas con fiestas y rituales en la dinámica social de los habitantes de este importante monumento arqueológico.

“Cada fragmento de cerámica, resto óseo u objeto recuperado constituye una evidencia que nos permite reconstruir distintos aspectos de la historia de Marcahuamachuco y comprender la complejidad de las sociedades que ocuparon este territorio”, señaló Cerdán Vergel.


El responsable de la Unidad Ejecutora 007 Marcahuamachuco explicó también que, de acuerdo con la información obtenida por los especialistas y mediante métodos de datación relativa aplicados en los espacios intervenidos, se ha establecido una ocupación aproximada entre los años 850 y 950 d. C.

Asimismo, precisó que determinadas evidencias arqueológicas permiten plantear la existencia de vínculos de intercambio con otras regiones, entre ellas Cajamarca y Huancavelica, lo que aporta nuevos elementos para comprender las relaciones que establecieron las poblaciones que habitaron Marcahuamachuco con otros territorios.

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