País
“La ciencia no ha encontrado aún el camino para predecir el sismo, es decir, para ver lugar, fecha y hora. Eso no es posible hoy en día”, declaró a la agencia Andina al ser consultado por las informaciones falsas que circulan en redes sociales sobre la supuesta ocurrencia de un próximo temblor. Recalcó, en cambio, que el simulacro de mañana preparará al país ante un sismo de gran magnitud.
Tavera explicó que uno de los principales avances científicos en el Perú ha sido el estudio de las denominadas zonas de acoplamiento sísmico, que permite conocer dónde se acumula energía como consecuencia del desplazamiento de las placas tectónicas y, a partir de ello, estimar la magnitud.
Zonas de acoplamiento
Las investigaciones sobre el movimiento de las placas tectónicas han permitido identificar estas zonas de acoplamiento sísmico a lo largo de la costa peruana. En ellas, la placa de Nasca y la placa Sudamericana no se desplazan libremente, sino que permanecen acopladas, acumulando esfuerzos y deformación.
En el caso de la costa central de Lima, existe un área de aproximadamente 400 kilómetros que no se está desplazando y en la que se está acumulando esfuerzos (energía) y deformación. De acuerdo con los estudios realizados, esta zona podría generar un sismo de magnitud 8.8, razón por la cual este es el escenario propuesto para los simulacros. Asimismo, el especialista explicó que la placa de Nasca colisiona con la placa Sudamericana a lo largo de unos 7,000 kilómetros de contacto, desde Colombia, Ecuador y Perú hasta Chile.
Plan
La Presidencia del Consejo de Ministros (PCM), mediante la Secretaría de Gestión del Riesgo de Desastres (SGRD), hace el seguimiento del cumplimiento del Plan Multisectorial ante Sismos y Peligros Asociados 2026-2028 (Plansis), que busca disminuir los riesgos y proteger la vida de los peruanos ante fenómenos naturales de gran impacto. La estrategia nacional articula las acciones de 25 entidades públicas con el fin de reducir la vulnerabilidad de la población y sus medios de vida frente a sismos, tsunamis, movimientos en masa y peligros glaciares en territorios priorizados. El plan se basa en tres pilares fundamentales para asegurar la ejecución eficiente de 56 intervenciones multisectoriales programadas este año. El primer pilar es la vigilancia y estudio del riesgo ante sismos y peligros asociados.